Por Óscar Verdín Camacho.- ¡Váyanse a la chingada!, gritó un hombre con un brazo lastimado en el hospital Puerta de Hierro; requería que lo viera un especialista, pero se le pedía que sacara cita para un día posterior a pesar de que, señalaba él, antes lo había visto un médico en ese lugar y seguía sus indicaciones.

Era el lunes 27 de diciembre pasado y la anécdota la cuenta una madre que ese día llevó a uno de sus menores hijos al citado nosocomio. Ella, como el otro, son empleados de confianza del Gobierno del Estado que, se conoce, hace unos meses pactó con Puerta de Hierro la atención para sus funcionarios, sin previo aviso de estos.

De hecho, la mayoría de los funcionarios continúan con dudas sobre el alcance de los servicios en Puerta de Hierro, si hay una cobertura completa o si sólo para tales y cuales servicios.

La empleada, que explicó su experiencia personal a condición de guardar su identidad, señaló que el trato que se le dio como empleada de confianza fue de segunda puesto que inicialmente un médico recetó a su menor hijo Ambroxol infantil, sin embargo, la encargada de la farmacia se negó a la entrega argumentando que sólo era para venta, y en cambio le dio Ambroxol para adulto, a pesar de que el niño tiene menos de tres años.

Según la quejosa, hubo un antibiótico inicialmente recetado pero que el mismo doctor tuvo que cambiar por Amoxicilina, debido a la advertencia de la encargada de farmacia de que el otro medicamento no entraba en el cuadro de los empleados de confianza del gobierno.

El fin de año le sucedió a la denunciante lo normal en los hogares donde hay varios niños: todos enfermaron, por lo que el domingo dos de enero regresó a Puerta de Hierro con otro de sus hijos enfermo de fiebre. Señaló que puesto que antes de salir de su casa le dio al menor un medicamento, al llegar al hospital la fiebre había descendido, razón por la que en Puerta de Hierro inicialmente le pedían que sacara una cita para una fecha posterior. Sin embargo, debido a su insistencia el niño fue revisado, aunque luego se enfrentó con otro problema: era domingo y la farmacia para surtir la receta abriría hasta el día siguiente. Así, el lunes tres volvió a ir por el medicamento.

De acuerdo con la versión obtenida, por cada atención médica se les pide firmar un documento en el que se establece que hay un contrato, pero cuyo contenido desconocen.

Otra empleada de confianza apuntó que en diciembre pasado uno de sus menores hijos sufrió una caída y se lastimó un brazo. El médico de Puerta de Hierro determinó que sólo era el golpe, considerando innecesaria la radiografía. Días después, el niño continuó con la molestia y resultó que sí tenía una fractura en el brazo, según arrojó una radiografía practicada en el Hospital General.

A raíz de que el Gobierno del Estado retiró el servicio médico del ISSSTE a los empleados de confianza –con excepción de policías estatales- y los llevó a Puerta de Hierro, a muchos les quedó la duda sobre la cobertura real que se les daría, ello por la prácticamente nula información que han tenido.