Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Debemos aclarar lo que son en su mayoría, porque indiscutiblemente hay deportistas muy serios y cumplidos pero también los hay afectos al alcohol, a la droga, al cigarro y al sexo (indistinto).

La captura del JJ a todas luces por pitazo –o como haya sido-, se magnifica en el asunto del balazo a -en ese tiempo- centro delantero del equipo de futbol América Salvador Cabañas, dejándose en segundo término sus actividades ilícitas de narco-menudeo en el Estado de México (por donde se paseaba ejerciendo su negocio como Pedro por su casa) disfrazado de turista y con la cartera repleta de billetes porque a raíz de lo sucedido en el antro Bar-Bar las actividades del narcotraficante florecieron en un 60 por ciento –según sus propias declaraciones-.

Pero ¿que está pasando con nuestros deportistas, que de pronto se ven involucrados en acciones indecentes como el aquelarre del TRI -involucrados con meretrices y suripantos-; o el caso Cabañas: pisteados a las cinco de la mañana, acompañado de su esposa y saludado de mano y abrazo por el propietario del inmueble en una cantina donde lo tratan a cuerpo de rey y lo hacen codearse con un tipejo del hampa que lo balacea –o lo hace balacear por uno de sus guardaespaldas por un quítame éstas pajas-, luego le ayudan -al agresor- a escapar y a ocultarse un tiempo para después resultar que ni siquiera pensó en irse a refugiar a un país vecino, sino que se protegió en domicilios –al parecer- conocidos por la ley, mientras el deportista se debatió por su vida y perdió su brillante futuro a causa de una borrachera con chocolate blanco

Volviendo al caso de los deportistas, que reciben una preparación física excelente, pero desgraciadamente no se ocupan de prepararlos intelectualmente; además reciben paga excepcional y participan en anuncios comerciales especiales (y en tele-novelas como en el caso de Cuauhtémoc Blanco) y contrataciones fuera de México con sueldos en mdd.

Lo mismo sucede en otros deportes como el Béisbol, Futbol americano, Basket, Sóccer, Tenis, etc., donde seguido aparecen adictos al alcohol, el tabaco y las drogas. Y esto aumenta su popularidad entre algunos aficionados que acuden por millares a los estadios o a las canchas donde juegan estos divos y van a aplaudirles o a gritarles mientras se embrutecen con las mismas adicciones, echando camorra.

Acaba de ganar el equipo de los Tabaqueros en Santiago y lo primero que hicieron los jugadores y los aficionados, fue festejar con repetidos brindis el campeonato. Y no tenemos nada contra esto, sino que todo -absolutamente todo-, lo llevamos al terreno de los repetidos brindis hasta ponernos hasta las chanclas el chiste es empedecernos hasta exonerar hemoglobina.-Dijera don Carlitos Rea.

Y luego repetimos que si no fuera por estos ratos ya nos hubiéramos vuelto locos y cosas por el estilo que nos ayudan a justificar el vicio.

Por ahí escuché que algunos hinchas del JJ quisieran convertirlo en héroe nacional y que pedirían que le dieran participación en una telenovela o lanzarlo de candidato para ocupar un puesto público porque tiene más carisma que muchos de los calientes Así andamos

En fin, esperemos que haya Control señores Control y que refundan al nefasto bote a este hijo de la mala vida y ahí lo dejen por muchos años, pero sólo hasta que la muerte quiera