Por: Olegario Zamudio Quezada

Por la calle Abasolo entre México y zacatecas, existía un restaurante café que se llamaba, El Chips, era un lugar concurrido, motivo de estar cerca de oficinas gubernamentales y escuelas de paso.

En ese lugar conocí al viejo Ibáñez un poeta y literario, charlando con él, le comente de la bastedad de historias que yo sabía de el por habladas, mientras comíamos me reviró, ¿también le habrán dicho que soy puto verdad...?, pues si le conteste, si me dijeron también eso, pero lo extraordinario es que me han dicho muchísimas cosas de usted maestro, continúe diciéndole.

Pero en todo esto, le dije, lo más preponderante es que los comentarios denotan que usted ha vivido bastante, ha transitado en la vida con intensidad y esmero, luego entonces maestro, le incidí, ¿cuántos años tiene usted?, eso fue suficiente para petrificar su intención de seguir comiendo tostadas.

Inmediato, con vos ronca y su dedo índice apuntándome en el entrecejo, con su mirada torva con cejas pronunciadas, me miro al tiempo que se me acerco amenazante y me dijo, mire muchachito baboso, eso nunca se le pregunta a una dama y menos cuando es decente, lo disculpo, porque lo acabo de conocer, nunca me dijo su edad el poeta.

Pues él poeta con su lenguaje claro, hubiera explicado fácilmente la situación del negrito Calimba, tan famoso en Tepic por sus presentaciones gratis, y es que el incipiente galán, lo pescaron como bagre una muchachita de esas ladinas, creo que es la fémina mas cara de su vida, aquí en Tepic cuestan quinientos pesos, una hora con tambora.

Un día fui a la oficina de un líder de taxis y me tope en la puerta a una linda chamaca, que parecía botellita de coñac, dijera el Gober precioso de puebla, cuando entre, lo vi con una sonrisa picara, me decía el transportista, viste la niña que salió ahorita, la acabo de correr, sabrá Dios quien me la envió para chingarme, ya estoy viejo para payaso y se carcajeaba.

En otros casos, un día se difundió en la web, que a un cura se le arrimo un chamaquito bonito y lo metió en un predicamento, pues presa de la debilidad cayó en la tentación, pues aparte de que el chamaco era menor de edad, parece ser que se echaron un danzón, aparte aseguran las lenguas de doble filo, que estos se pusieron hacer cochinadas.

Por otro lado al chamaco ario del Wikileaks, lo traen de un ala sus amigotas, lo acusan de no haberse puesto preservativo a la hora del zancudito loco y por ese motivo la chamaca, claro se ofendió y ráscale que lo acusa en los tribunales, así es que lo traen liado al güerito de la web.

Todos estos chismes deben de servir para que se les quite lo pendejo a muchos aprontados, que es eso de andar liando menores de edad y pagar miles de pesos en abogados, mejor contraten una chica de esas que se anuncia en los periódicos con una corta lana y resuelto.

Las chamacas también deben de saber que en la cruz llevan la penitencia, no salen tan bien libradas, está el ejemplo de las amiguitas de la Gloria Trevi, que inocentemente se paseaban por el mundo en avión siendo menores de edad y un día se enteraron que abusaban de ellas, también inocentemente y ahora ahí andan por la vida con ese estigma.