Por Miguel Ángel Casillas Barajas
Sin pensarlo más, anotó los datos de ella en su agenda y esperaría a que su laptop estuviera formateada para ir de inmediato a visitarla. Mientras tanto, en casa de Osiris, las cosas seguían de mal en peor, y como si la rondara alguna maldición, su papá, había sido suspendido del trabajo por algún tiempo debido a un desfalco económico en la compañía en la que trabajaba en el departamento de contabilidad; de tal manera que las cuentas bancarias le habían sido congeladas y esto le había ocasionado a la familia una restricción total en sus gastos que incluía la cancelación de todas las tarjetas bancarias, y los gastos superfluos como lo son la televisión por cable, celulares, y otras cosas más, que quedarían de inmediato suspendidos hasta nuevo aviso; esto originó que se sometieran a un gran régimen de austeridad total, que modificó de manera definitiva y tajante la vida de la familia Duarte, que en otros tiempos vivía holgadamente; sin llegar a la opulencia total , pero por lo menos sin restricciones económicas de ninguna especie.
Ese golpe había sido letal, como el tiro de gracia para la pobre Osiris que veía muy difícil en esos momentos hacerse de otra computadora nueva para seguir vigente en la red de internet; y para colmo de sus males, de la anterior laptop todavía se debían tres documentos en la compañía telefónica en donde ella la había sacado a crédito y a escondidas de sus papás, comprometiéndose a liquidarla de su propia mensualidad.
Como es de suponerse, la joven cayó presa de una gran depresión, todo esto que le pasaba, era mucho para una chica que empezaba a vivir con optimismo y alegría la vida teniendo todo a la mano como en bandeja de oro, y ni por asomo, estaba preparada mentalmente para enfrentar con gallardía esos vaivenes bruscos que nos da la vida. Su Blackberry repiqueteaba insistente a cada segundo sin atreverse a contestar. Ella sabía que sus amigos de la célula, ya la estarían buscando por todos los medios posibles al no verla salir en el chat, de seguro estaban preocupados por ella; pero Osiris era de convicciones firmes y estaba decidida a no contestar a nadie. Quizás, Lo único que deseaba en ese momento era perderse o hacerse chiquita para que nadie la viera, y no Salir jamás a la calle. Así también, como resultado de todo este embrollo había concentrado en su cerebro un odio maldito en contra de todos, culpando al mundo de todas sus desgracias.
El Din, Don del timbre musical de la puerta la sacó de sus pensamientos, y por medio del intercomunicador preguntó: ¿Quién es? Como respuesta, escuchó la voz del joven Alexis: ¡señorita Osiris soy yo, Alexis! . ¡Quiero hablar con Usted ¡ -acto seguido se asomó por la ventana de la segunda planta- ¿ah es Usted el que estaba en el servicio?-contestó Osiris con cierto desgano, secándose las lagrimas discretamente-¡Espere un momento, ahora bajo!
Al bajar le preguntó: ¿que es lo que desea, viene a burlarse de mi desdicha? -no, Señorita Osiris soy incapazme atreví a venir a molestarla, no se si sea una ofensa para Usted, perovengo a regalarle mi Laptop, que es casi nueva-¿pero porqué? –Contestó intrigada la chica- y abundó Alexis: no selo que pasa es que me sentí un poco mal que su laptop no sirviera, pero además, no me gustaría que por esa razón Usted ya no esté en la red, y yo creo que a todos nos hace falta su presencia ¡ acepte por favor este regalo sin compromiso alguno de su parte, al cabo que yo en mi casa tengo otra! -Osiris, por su parte sabía que otra oportunidad como esta no se le volvería a presentar jamás, y después de un largo silencio, aceptó, pero con la condición de que solo sería en calidad de préstamo. No hubo más palabras, solo un tenue: Gracias como despedida, así un tanto fría por parte de ella y se metió apurada, sin poder todavía creer lo que tenía nuevamente en sus manos. Algo que para ella era en ese instante como un tesoro invaluable. ¡Una laptop igualita a la suya, dios mío, que felicidad!
Al siguiente día en la red de internet, volvió nuevamente a brillar la gran Osiris como estrella que era alegre, refulgente y fugaz en el firmamento de la internet y a plasmar como toda una artista de la escritura su arte en el Facebook y por el chat, los emoticones parecían estar felices saltando jubilosos por el regreso, la célula de amigos selectos le dio la cordial bienvenida y la vida siguió su curso normal. Alexis por su parte, sentía que el regalo le había dejado una gran satisfacción, y grandes frutos, como por ejemplo: reafirmar con ella una gran amistad, que si bien había iniciado siendo algo virtual, el destino se había encargado de unirlos físicamente y de ese encuentro maravilloso, él esperaba cosas lindas y un futuro lleno de luz y prometedor al lado de ella.