Por: Olegario Zamudio Quezada

El caso de Nayarit en este proceso electoral que se avecina, presenta dos disyuntivas sociales, una es el cambio de Gobernador por índole jurídico y el otro es la intentona de liderazgo de los nayaritas, que está vacante desde la muerte de Emilio M. González.

Al faltar en Nayarit Emilio M. González en los tiempos en que Rigoberto Ochoa fungía como gobernador del estado, había claramente cinco liderazgos que se arropaban dentro de las lides del PRI en el estado.

Entre los liderazgos que se cuentan estaban el de Rigoberto Ochoa Zaragoza líder de los obreros, el de Félix Torres Haro líder de los transportistas y benefactor de algunos curas, Antonio Echevarría Domínguez líder del empresariado en el estado, Liberato Montenegro Villa líder del magisterio y por ultimo recuerdo a Enrique medina Lomeli líder campesino.

Existe una ley no escrita y esta consiste, en que, el que tenga el poder político además de la talega del dinero, tiene la mano en la intención de encabezar el liderazgo nayarita, sobre este tenor así paso Rigoberto Ochoa Zaragoza, líder de los obreros de una actual CTM que casi es puro membrete.

El caso de Toño Echevarría fue más patético, no nada más se alejó del liderazgo estatal, también perdió una oportunidad de oro de ser figura nacional, porque la circunstancia política se le dio al empresario, pero claro está, no se forjan los lideres, los lideres ya nacen siendo. También hasta perdió la cohesión de su entorno familiar, en atinos que solo él puede juzgar.

El caso del camionero Félix Torres, en estas últimas fechas su ACASPEN tiene tres comités cada uno con su presidente, a la par de acusársele de traidor en el PRI deambulo en el PRD donde fue repudiado por las bases, luego al PT, en Convergencia y por último se volvió poeta, anda escribiendo libros, sus cien mil seguidores quedaron al garete.

Liberato Montenegro, nunca pudo trascender más allá, de su círculo gremial y en las últimas elecciones se desempeñó como grupo de presión, cachadores de posiciones diversas, el tiempo transcurre en el viejo líder magisterial, ahora sus colaboradores le ayudan a subirse al carro y lo sacan a pasear por la ciudad a agarrar aire.

Con Enrique Medina Lomeli, la pena y el abandono lo hicieron desaparecer del escenario estatal por inanición política.

Ahora Ney González es el líder máximo de los Priistas en Nayarit, pues ostenta el mayor cargo estatal, tiene la talega del dinero y por otra parte es el que mayor aceptación tiene entre los priistas, pero este liderazgo se puede reventar al perder la Talega y el mando político, si el PRI gana las elecciones.

Pues en la condición humana natural, el poder fenecido es suplantado por el nuevo poder y junto con ello, inicia la disputa natural y humana de la preponderancia humana, que se traduce como liderazgo.

Por otra parte, fuera del PRI, existe otro liderazgo que se consolida y es el de Guadalupe Acosta Naranjo, quien después de Emilio González, es el nayarita adoptado que más alto a escalado las veredas del poder y el liderazgo en México, en la derecha se perfila Carlos Carrillo, mientras que en el PRI se apuntan para este arribo, Raúl Mejía, Gerardo Montenegro y Roberto Sandoval.

Elegir Gobernador es asunto de términos y de leyes, elegir líder de los nayaritas es un asunto de circunstancia social, de coraje, sensibilidad y clamor y en eso la sociedad nunca se equivoca, bien sabe a quién le aplaude y a quien abuchea, pero pues bueno, creo que un hombre aparte de parecer líder, debe de serlo también y esa es parte de su actitud, ya veremos, hay más tiempo que vida, hay Nayarit para siempre.