Por José María Castañeda
Santiago-.Una ama de casa de la margen izquierda del río Santiago, denunció la mañana de ayer el robo de 100 sartas que tenía en galera para su deshidratado al sol.
La denunciante expresó al comunicador Jesús Narváez Robles, que ella es ejidataria de la margen izquierda del río agregando que es junto con su marido personas mayores que diariamente laboran en el cultivo de tabaco en sus parcelas desde canta gallo, hasta canta grillo, es decir desde muy temprano hasta muy tarde, y que desde hace 22 días comenzaron con las labores de ensarte de tabaco, por lo que añadió la galera para el secado de tabaco al sol, se encontraba a su máxima capacidad ya que en cada cajón de la galera teníamos 50 sartas, pero como estas se deshidratan en un proceso lento el tabaco se seca paulatinamente es decir mientras que una parte esta totalmente seca la otra parte apenas comienza a ponerse.
Y esto fue lo que aprovecharon los ladrones ya que únicamente se llevaron las sartas secas de dos cajones en una camioneta azul o negra como era de noche dijo, los testigos que vieron salir de nuestra parcela la camioneta no apreciaron bien el color, Nosotros somos personas mayores dijo llorosa la denunciante trabajamos muy duro para poder aspirar a una pequeña liquidación una ves que entreguemos la cosecha, por eso nos da harta rabia, que sujetos sin escrúpulos se roben lo que con tanto sudor y sacrificio nos cuesta, y lo que más rabia da es que anden vendiendo las sartas a razón de 15, o 20 pesos.
Al preguntarle si no estaba asegurada la cosecha dijo la denunciante que tienen seguro para contratiempos ambientales pero no contra robos por lo que el inspector de campo de la empresa, únicamente me pidió que denunciara el robo ante la agencia del ministerio público del fuero común para ver si los agentes judiciales daban con el paradero de los ladrones. Y pues así como anda desatada la robadera de sartas también los productores de fríjol andan con el Jesús en la boca ya que aquellos que ya fainearon los ladrones nocturnos acuden a apalear las burras de fríjol para desgranarlo y de esa forma poderlo encostalar, y de esa forma poder trasladarlo a sus domicilios donde a la mañana siguiente acuden a las tiendas del barrio a ofrecer el grano a bajo precio, por lo que ahora si que a los productores de tabaco y fríjol cuando no les llueve les llovizna.