Por: José Miguel Cuevas Delgadillo

SI ERES SOLTERO(A) y te interesa contraer matrimonio, además de hacerlo con las motivaciones correctas; debes considerar la importancia de ELEGIR un buen candidato(a). Para ello debes considerar algunos aspectos importantes: si ha tenido parejas anteriormente, como fue el trato, porque terminaron, conocer sus gustos y sus intereses, conocer sus virtudes y sus defectos, entre otros puntos. Una vez que tienes el perfil de tu candidato(a) debes tomar en cuenta que existe una abismal diferencia entre el sentimiento fugaz y el afecto profundo como base del matrimonio, que se basa en la ilusión falsa que fomenta el idealismo romántico. El escritor y poeta cubano José Martí contrasta ambos estados de ánimo, dirigiéndose a su sobrina que tenía muchos pretendientes: No creas, mi hermosa Amelia, en que los cariños que se pintan en las novelas vulgares... por escritores que escriben novelas –porque no son capaces de escribir cosas más altas– copian realmente la vida, no son ley de ella.

En otras palabras el poeta explicaba a la joven que las novelas románticas –tan de moda en aquella época como ahora– no reflejan la realidad de las relaciones de pareja en la vida, sino tan solo las fantasías de sus incultos autores. Y luego en un largo y contundente párrafo exhibe el engaño: Una mujer joven, que ve escrito que el amor de todas las heroínas de sus libros o el de sus amigas que los han leído como ella, empiezan a modo de relámpago, con un poder devastador y eléctrico, supone, cuando siente la primera dulce simpatía amorosa que le tocó su vez en el juego humano, y que su afecto ha de tener las mismas formas, rapidez e intensidad de esos afectillos de librejos, escritos –créemelo Amelia– por gentes incapaces de poner remedio a las tremendas amarguras que origina su modo convencional e irreflexivo de describir pasiones que no existen, o existen de una manera diferente de aquella con que describen.

Martí era un experto observador de la naturaleza humana, muy en particular de la cultura latinoamericana y sus sutiles trampas. Previniendo contra la oleada de sentimientos que despiertan los amores a primera vista, comenta sobre la importancia de la dignidad y valía propia de la mujer y la importancia de discernir con cuidado si el pretendiente tiene EL DERECHO a que ella se una y consagre a él para siempre.

SI ERES CASADO tu matrimonio puede llegar a ser exitoso si aún no lo es; por el contrario, si lo es, las estrategias que describiremos a continuación te ayudarán para que siga manteniéndose estable. De entrada, debes comprender que la estabilidad matrimonial DEPENDE DE NOSOTROS, y no de terceras personas. Para que un matrimonio sea estable se necesita: Amar a tu Cónyuge Sacrificialmente, es decir, que te niegues diferentes gustos que afecten, incomoden u ofenda a tu esposa(o). Lo segundo que debes poner en práctica es cultivar una Relación de Confianza con tu esposo o esposa. Esto implica que haya transparencia el uno para con el otro: la esposa debe conocer a su esposo y el esposo debe conocer a su esposa. Esto debe tener como fundamento la madurez, no debe haber reclamos, reproches o disgustos por situaciones que se puedan dar en ausencia del cónyuge. Un tercer punto a considerar es Satisfacerse Mutuamente en dos áreas: emocional y sexual. La mujer necesita el cariño de su marido a través de caricias, besos y palabras agradables. Un proverbio hebreo sugiere: Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud. Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre. ¡Así que a trabajar para fortalecer nuestros matrimonios! Hasta la próxima. redescubriendo@hotmail.com