Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Tal vez no quiso la ruleta de la política, que llegaras, pariente, a contender en el presente trienio por la Presidencia Municipal de Santiago Ixcuintla, y pudiera ser que te hayas quedado en ese importante puesto que ocupas en el Congreso del Estado, para que, entre otras cosas, el nombre de tu tío, don José Ma. Narváez Madrigal, (mi señor padre), logre recibir el reconocimiento que se ganó por méritos propios y que según veo, nos toca a sus familiares sugerir, porque mientras va pasando el tiempo los nayaritas que lo recordamos con cariño, poco a poco nos vamos extinguiendo y parece que su memoria se va olvidando por la escabrosa vereda del mal agradecimiento, porque nadie hace por preservarla, olvidándose de aquella hermosa frase que reza: ¡Honor, a quien honor merece!.
Vamos recordando que Narváez Madrigal, fue el último de los primeros ediles que duraron un año en el puesto, ya que en 1945, siendo Presidente de la República el Gral. Don Manuel Ávila Camacho, terminó ese lapso para dar paso a los tres que ahora duran. La obra que entregó a la sociedad santiagoixcuintlense fue el Estadio Revolución, para que en el se practicaran varias ramas del deporte. (Aún quedan los cimientos de las gradas dentro de la nueva cancha de Béisbol, a la que fue reducido).
Narváez Madrigal, ocupó varios puestos en el gobierno municipal que iban de secretario del Ayuntamiento a Síndico y en 1953, fue el fundador de los Juegos Florales de la Feria de Primavera, que le dio el pase a Nacional y sirvió para que los grandes poetas mexicanos de aquella gloriosa época, participaran en ella ganando los primeros lugares y dándole mayor fama y prestigio a una fiesta del pueblo, que ahora ya sabemos cómo anda también en la vereda del mal agradecimiento. (A tu hermana, mi prima Luchy, cuando fue Coordinadora de la fiesta gaya, le tocó otorgarle el diploma por los cincuenta años de la fundación de los Florales).
(De ahí pasó al Congreso, donde fue Diputado Suplente).
Hace más de cincuenta años se dio a la tarea de fundar la Escuela Preparatoria de Santiago, junto con el Dr. Epigmenio García Ramos y otros nayaritas de mucha visión, cuyo pensamiento fue que los jóvenes de Santiago recibieran su preparación en el terruño y no lo abandonaran dirigiéndose a otras entidades. (Cuando se fundó la UAN, entendí esa propuesta).
Don Pepe, cómo se le decía coloquialmente, contribuyó a la formación de varias colonias y junto con don Luciano Jiménez Cardona, integraron la Asociación Regional de Charros de Santiago, que lograron darle la pelea a los Bigotones de Jalisco y con la ayuda de don Ricardo Gómez, hacer de Tepic, la sede de dos Campeonatos Nacionales Charros en el Lienzo de la Loma, mismos que olvidan los cronistas de esta especialidad. (En uno de ellos le otorgaron la Espuela de Oro a don Ricardo, impuesta por el Dr. Islas, presidente de las asociaciones del deporte mexicano).
También con otros hombres de empresa de Santiago, fundó la Biblioteca Pública Aztlán en la esquina de la Presidencia Municipal bajos, (donde hoy funciona la oficina de Turismo).
Después de reintegrar a la Unión de Propietarios de Taxis de aquella población, logró unir a los dueños de camiones del Estado y fundó (junto con los señores Alfonso Llanos y Félix Torres) la ACASPEN, organismo que en sus tiempos fue muy fuerte en nuestra entidad (hoy desunida y debilitada por las desavenencias provocadas, que lograron desarticularla).
Igualmente fundó el primer periódico de circulación diaria que tituló El Diario de Nayarit y se imprimió durante años en la planta baja de nuestra casa ubicada en el callejón de la Parroquia, a un costado de la iglesia.
Así como se dio la fundación de la Preparatoria, fungió en la directiva de esta y participó como catedrático de la misma; fue periodista, líder sindical, político, fotógrafo, director de futbol femenil, escritor, -Octavio Campa Bonilla, que se hizo en el diario- tiene el original de uno de sus libros cuyo título es La olla, pintor al óleo logrando obtener un premio en la ciudad de Nueva York, con un cuadro de Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis).
En 1943 fue el Comandante del XIV Batallón, integrado por jóvenes del lugar, siendo su abanderado el Capitán Cornelio Parra Camacho. Iban a ir a la guerra pero afortunadamente ganaron los Aliados y todo quedó en tres batallones, dirigidos los dos restantes, por tu seños padre, don Manuel Narváez Ávalos y don Leonel Rodríguez Paillaud, respectivamente.
Los santiagoixcuintlenses que lo recuerdan, no se olvidan de que a raíz de este suceso, los componentes del XIV batallón, fundaron el Escuadrón del Sol en la esquina de las calles Juárez y Allende; que merece le dediquemos un libro de anécdotas y peripecias por los jocosos episodios que protagonizaron en actividades de caza, tiro y pesca, así como en el trajín cotidiano, presidido por el Capitán Chanclas y su tropa.
En aquél tiempo mi padre, ayudó a mucha gente y la Secretaría de Recursos Hidráulicos les otorgó un permiso a él y a don Norberto Martínez, de 99 años para explotación del manantial de El Tesorero, (que a su muerte cedieron a los habitantes de Estación Yago, Nayarit y que estos vendieron a los aguadores de las Lomas.
Tanto tus hermanos como los míos, tuvimos el gran honor de haber tenido padres de buen origen y de enorme visión, que fueron funcionarios del Ayuntamiento de su tierra y destacaron en el ramo de la educación y las letras, al dirigir sus propios periódicos. (La Vanguardia fundada por don Manuel, sigue vigente ahora bajo tu mando y el de tu hermano Chuy).
Esta es a grandes rasgos la historia del mejor par de los Narváez que pasaron por Ixcuintla y para el que sugiero que me ayudes a que el Congreso del Estado, nombre a José Ma. Narváez Madrigal como uno de los periodistas de Santiago con derecho a ocupar un puesto de honor en el muro de destacados hombres de la pluma de Nayarit; por lo que mientras viva, te estaré agradecido.
Atentamente:
Tu primo: José Ma. Narváez Ramírez. 158-66-55.