Por Miguel Ángel Casillas Barajas

Como en el Tepic romántico de los años sesentas, recuerdo que cuando venia algún pez gordo de la política nacional o algún dirigente obrero, todos los pretensos candidatos del PRI se sentaban en las banqueta de la Av. Insurgentes junto con algunos de sus simpatizantes para esperar la llegada del mesías, que con su mano bendita vendría a desengarzar la madeja de hilo de las designaciones de candidaturas a las diversas posiciones políticas.

En el momento actual, las designaciones del PRI se quedaron enredadas entre las faldas de la presidenta de este Instituto político en el estado Griselda Esparza, que no supo, o no quiso correr el riego o la responsabilidad de cargar a cuestas con una derrota por su incipiente incapacidad mostrada en la dirigencia del partido o mejor dicho, por no tener la madurez necesaria para manejar las designaciones haciendo una buena faena política de selección entre todos los candidateables.

Como es sabido por todos, una onda gélida le ha venido pegando muy duro al PRI que partió primeramente del vecino estado de Sinaloa y luego pasó por Guerrero y últimamente se sintió feo en baja california sur; Eso trae de cabeza y nerviosos a todo mundo y Nayarit no ha sido la excepción. Se sienten pasos en la azotea del espectro de la derrota, ya que la oposición tiene el plan malévolo medido, de esperar pacientemente a que el PRI designe a sus candidatos, para luego ellos con toda la calma del mundo designar también a sus candidatos pero aprovechándose de las figuras políticas del institucional que quedaron resentidas ,esta estrategia vieja ha sido bien capitalizada por la oposición en otros estados de la republica para llevar al triunfo a la alianza formada por el PRD y el PAN porque se han logrado posesionar de contendientes de mucha calidad y arraigo, y en la mayoría de los casos utilizando los propios yerros políticos en la designación de candidatos que se formaron en las filas del Revolucionario Institucional; por lo pronto aquí en Nayarit la oposición espera aplicar una estrategia similar. Es por eso que el PRI debe actuar con cierta cautela y tino político para seleccionar sin presión alguna a las personas idóneas a ocupar estas candidaturas, que entre otras tantas cualidades cuenten con el mayor arraigo y simpatía entre la gente, para evitar una derrota inminente en estas próximas elecciones.

Por su parte, a la oposición también le viene bien la visita del presidente nacional del PRI Humberto Moreira Valdez, ya que a ellos les urge saber de una vez por todas quienes serán las personas que candidateara el PRI, para luego hurgar de entre sus figuras políticas y los resentidos para encontrar la pieza clave del tablero de ajedrez que le pueda dar la pelea a los candidatos del tricolor para poder hacerle contrapeso en la balanza, y así ganarle las elecciones del 2011.

Así están las cosas en Nayarit, de tal manera que podemos afirmar con toda seguridad, que entre los canditateables que vemos día con día en las fotos de los diarios locales y en la TV echando discurso no están todos los que son, ni son todos los que están; los verdaderos gallos de pelea, están guardaditos en su corral preparándose para la contienda final y no están quemando sus cartuchos en infiernitos.

Y como en la trama de la última Facenovela del Lic. Malilla, todo quedó en suspenso hasta después del 4 de marzo, fecha en que se espera el arribo de Humberto Moreira a esta capital para palomear o en su caso seleccionar bajo el esquema del dedazo las posibles candidaturas; y poco después, el 8 de este mismo mes de marzo se espera también la visita del peje lagarto Andrés Manuel López Obrador que también vendrá a hacer lo propio con los candidatos de su partido el PT.

Por lo pronto, ¡quietos todos!, y que nadie mueva un solo dedo, para esperar pacientemente el destape, y ya después podrán hacer las conjeturas que quieran, y los partidos políticos de oposición sacar sus armas ocultas. Así están las cosas de color de hormiga, y la situación no se presta de otra manera para solucionarla, mas que con la designación de candidatos mediante el clásico dedazo, que francamente (aquí entre nos) ya lo estábamos extrañando, y al final de cuentas le concedo la razón a la arquitecta Griselda Esparza; que sea Moreira el que cargue con el muertito.