Tepic.- Este viernes 15 de mayo de 2009, los maestros de México celebraremos nuestro día, desde esta tribuna del Congreso del Estado, el grupo parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, felicita a cada uno de los maestros y maestras nayaritas que a diario entregan a la sociedad el mayor de sus esfuerzos para construir un México democrático, libre, justo y plural que genere bienestar social para todas y todos los mexicanos, así lo manifestó Jesús Castañeda Tejeda, diputado del PRD.
Señaló que el PRD los felicita por esa actitud de entrega y profesionalismo que de manera abnegada y patriótica a diario infunden en las niñas y niños a lo largo y ancho de Nayarit y de México, a través del tiempo, la tarea del maestro ha significado la piedra angular del desarrollo social, político y económico de las diferentes generaciones de ciudadanos, y sería difícil comprender la historia de nuestro país y de nuestro estado, sin la presencia del maestro y de la educación.
Sin embargo, “tenemos que reconocer, que desde hace más de 30 años que los grupos de poder han impuesto el modelo neoliberal en el mundo y en México, los trabajadores, incluyendo a los maestros, se encuentran en una grave crisis social , económica y cultural que ha impactado su forma de vida de una manera negativa”.
En los hechos, dijo el legislador perredista, los maestros se han convertido simplemente en ejecutores y reproductores de políticas educativas que imponen los organismos financieros internacionales como el fondo monetario internacional o el banco mundial, de cuyos intereses monopólicos todos sabemos sus efectos: pobreza generalizada y clase trabajadora vulnerada en sus derechos y conquistas sindicales.
Además agregó que en el marco del neoliberalismo, los programas educativos que nuestro país ha adoptado, tienen que ver con las recomendaciones que estos organismos han dictado a los gobiernos en turno, dichos programas cada vez están más alejados de los verdaderos problemas que aquejan al pueblo mexicano, no corresponden a su historia, a su idiosincrasia y carecen de sentido cuando el niño tiene que enfrentar su propia vida en sociedad. Aquí se encuentra la “esencia del fracaso educativo”, por un lado, las auténticas necesidades del pueblo y por otro, las políticas educativas que implementa el gobierno.
Como observamos, manifiesta Jesús Castañeda, desgraciadamente los gobiernos federales se han prestado al juego de los intereses de éstos organismos financieros, de tal forma que han decidido adoptar cada una de sus recomendaciones sin atender la opinión del maestro, de los padres de familia y de las necesidades de los niños.
El sentido federalista de la educación pública que plantea la constitución, ha desaparecido con el proceso de la descentralización educativa en 1992, avanza la privatización de la educación básica, mediante la política de gratuidad con costos compartidos, se atiende a la población marginal con programas compensatorios y se permite una explícita participación del clero, de los empresarios nacionales y extranjeros en la educación con la anuencia del estado que ha olvidado el mandato constitucional.
Aclaró que en esta reestructuración educativa, impulsada por el gobierno, el SNTE, aunque conserva su condición de organización nacional, ha sido acotado, reestructurado, y puesto por su cúpula, al servicio del proyecto conservador. reaccionario y de ultra derecha, poco puede hacer realmente por los trabajadores de la educación y por la democracia, con el derrumbe del sistema productivo, incremento de desempleo, concentración de la riqueza en una pequeña élite y el aumento de la pobreza en la mayoría de la población, el modelo de desarrollo de libre mercado ha mostrado su fracaso.
Finalmente dijo, que seguir este derrotero es persistir en el error, se requiere el cambio a un modelo de desarrollo económico, político, social y educativo alternativo, que redistribuya la riqueza material y promueva auténticamente el desarrollo científico, tecnológico y cultural con un sentido nacionalista y humano, del mismo modo el viejo sindicalismo corporativo y clientelar tiene dos opciones: renovarse para representar auténticamente a los trabajadores y luchar por su bienestar social o desaparecer.