Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Hacemos la aclaración de que es un eventual remedio, porque los supuestamente involucrados dentro y fuera del gobierno, en el narcotráfico, van a ser los primeros que le van a poner candado a esta medida pero de cualquier manera no estaría por demás ponerla en práctica en nuestro país.
Sucede que Singapur es un estado del sudeste asiático, que tiene una superficie de 618 km2, y casi tres millones de habitantes que hablan inglés, chino, malayo y tamil. Es un importante puerto de tránsito de mercancías (caucho y estaño), centro financiero e industrial y base naval. La población es densa y en su mayoría de origen chino (con minoría malasia e india). La isla, posesión británica desde 1819, fue ocupada por los japoneses de 1942 a 1945. En 1963 se convirtió en uno de los catorce estados de la Federación de Malasia y más tarde se transformó en república independiente. (Hasta aquí el Larouuse).
De ahí en adelante tratemos de entender lo que dice un e-mail: Un militar de mano de hierro tomó el mando de Singapur. En seis meses, de cerca de 500,000 presos solo quedaban 50. Todos los demás, (criminales confesos) fueron fusilados. Toda figura pública corrupta (políticos, policías etc.) también fue pasada por las armas. (Existían millares de pruebas en su contra).
Todos los empresarios ladrones fueron fusilados o huyeron rápidamente del país. La multitud de drogadictos que dormía en las calles, huyó a Malasia para no tener que trabajar o serían fusilados.
(Había un mensaje en la televisión donde el nuevo gobierno advirtió que el país tenía cáncer y que la única solución era extirparlo. Al igual que, si algún familiar debía ser extirpado, se entendería que era un cáncer para la nación.)
Después de haber hecho toda la limpieza en el país, se reorganizó el sistema político, judicial y penal y el militar convocó a elecciones libres y se postuló como candidato a la presidencia. Ganó las elecciones con el 100% de los votos. Hoy en día, Singapur es uno de los países más seguros para vivir. Y uno de los más desarrollados y más limpios.
Al aterrizar en Singapur, el documento de desembarque tiene una leyenda de muerte bastante grande en rojo y una explicación de la pena de muerte por posesión de droga o cualquier fármaco. Con cero tolerancia de drogas, el sujeto es condenado a cadena perpetua con trabajos forzados. En los hoteles, en las Guías de la ciudad hay una página que explica que la policía de Singapur garantiza la integridad física de cualquier mujer durante 24 horas al día, pues en la antigua Singapur, sin ley ni orden, las mujeres que salían solas eran violadas o asesinadas.
Masticar chicle está prohibido en Singapur, por el simple hecho que después se lanza en las aceras de la ciudad.
El año pasado, una secretaria estaba haciendo un trabajo y al terminarlo se dirigió a su casa; cuando iba llegando había sido seguida por la policía. Uno de los gendarmes llegó a la ventanilla de su coche y le dijo: Estamos haciendo una campaña de civismo en el tránsito, los infractores reciben una multa y damos bonificaciones a los que se conducen correctamente. –Durante todo el trayecto la señora no cometió ningunas infracción-. El policía la felicitó y le dio un cheque por el equivalente a cien dólares de Singapur, y pidió a la dama que firmara el documento de recibido.
Control señores Control ¿Tendremos el valor de imitar a los Singapureños?