ÓSCAR VERDÍN CAMACHO.-
Minutos antes de las seis de la tarde del domingo 17, miles de aficionados al fútbol que se encontraban en las canchas de la AFEN en la zona de Vistas de La Cantera, observaron a la distancia cómo se levantaba una nube de polvo de varios kilómetros de ancho y cientos de metros de altura.
En cuestión de minutos muchos empezaron a correr para llegar a sus vehículos afuera de las canchas, principalmente los que traían niños. Se jugaban partidos de cuartos de final de la primera división amateur. Otros optaron por refugiarse bajo el tejabán de un restaurante. Cientos estaban ebrios por la venta de cerveza que sin control alguno se hace llegar con la complacencia de la AFEN que, además, subió de cinco a 10 pesos el ingreso a ese lugar. Un negocio redondo.
La nube de polvo nunca antes vista provenía de las colonias en proceso de construcción y precedía a la primera lluvia de la temporada. En cuestión de minutos todo Vistas de La Cantera, Ciudad Industrial, Jacarandas, Los Limones, quedaron atrapados por la nube roja.
Los partidos fueron suspendidos inmediatamente, y es que no sólo era imposible jugar sino que también se corría el riesgo de ser golpeado por algún objeto arrastrado por el viento.
“Yo nunca había visto una cosa así, y aquí tengo trabajando desde que se abrieron las canchas”, comentó una trabajadora del restaurante que está en la AFEN.
El fenómeno natural sorprendió a todos. Las fuertes ráfagas de viento no traían agua sino tierra roja, lo cual duró varios minutos. El chillido en las láminas aumentaba el temor.
Por si algo faltaba, varios sujetos alcoholizados se trenzaron a golpes fuera de las canchas. Una patrulla de la policía municipal tardó minutos para abrirse espacio entre el gentío.
De repente, corriendo desde las canchas de fútbol aparecieron tres jóvenes cargando bolsas de plástico repletas de botes vacíos de cerveza. Se habían quedado del otro lado creyendo que la tormenta de tierra pronto pasaría pero les ganó el miedo.
Tras unos 15 minutos, finalmente arreció la lluvia y poco a poco fue aplacando el polvo.