Por: Jorge González González
Hace unos días, el 23 de febrero pasado, el fuego se apoderó del almacén de la Secretaría de Salud. Al respecto, comenté con usted, amigo lector, que había muchas casualidades, pero ahora debo decir, que además de casualidades, hay muchas, pero muchas causalidades, o sea, muchas causas del tal incendio.
Recuerde que allí se consumieron más de cien llantas nuevas para camionetas de las Caravanas de la Salud. Muy malo, porque un buen comprador, hubiera pedido al proveedor que, en vez de entregarle las llantas, le diera ‘vales’ para canjearlos en el taller y local del vendedor, conforme las fuera necesitando y montando en los vehículos para los que estaban destinadas. Al menos, así lo hubiera hecho yo.
También se quemaron muchos materiales de curación de primeros auxilios para las brigadas de las llamadas ‘Caravanas de la Salud’, o sea, los servicios que se prestan a todas las regiones del estado, sobre todo las de mayor marginación, para acercarles a los más necesitados lo más elemental de esos servicios.
No faltó que se quemaran paquetes nuevos de hojas de papel bond para diversas oficinas de Salud, además de cientos, miles de medicinas de las que, quizá nunca conozcamos el verdadero número y valor económico de las mismas, pero que, dadas las circunstancias y los precios actuales de los medicamentos, yo creo que asciende a varios millones de pesos.
Pero quizá lo más importante se refiera a los documentos que se quemaron. Y aquí es donde empieza la sospecha de la CASUALIDAD. Qué CASUALIDAD que el siniestro sucedió cuando el personal se encontraba en una reunión sindical. Qué CASUALIDAD que ocurrió cuando se estaba iniciando una auditoría por parte de la Auditoría Superior de la Federación. Qué CASUALIDAD que no atendieron las indicaciones mínimas de seguridad que recomiendan tener extinguidores y personal capacitado para operarlos cuando se presente un evento de esta naturaleza. Qué CASUALIDAD que el fuego fue visto por el guardia o el personal cuando las llamas ya llevaban un buen rato y que los bomberos tardaron más de una hora en llegar, una vez que fueron avisados. Qué CASUALIDAD que el viernes 25 a temprana hora, casi 48 horas después, se reavivó el fuego y los bomberos tuvieron que ir a lanzar más agua y, así, echar a perder más documentos. Qué CASUALIDAD que se presenta cuando hay muchas razones para sospechar que se desviaron muchos millones de pesos para la abierta campaña que realizaba el Ex secretario de Salud, Omar Reynozo, en su afán de llegar a la Presidencia del Ayuntamiento de Bahía de Banderas. Qué CASUALIDAD, qué CASUALIDAD.
Por otro lado habrá que recordar, que en el departamento de compras de esa Secretaría, desde hace cinco años y hasta hace dos, estuvo al frente de las mismas el contador Alfredo Vergara, mismo que, aunque no le siguieron proceso por pedir a los proveedores el 20% del monto de la compra y que por esa petición se inconformaron extraoficialmente algunos proveedores pues antes sólo les pedían el 10% de ‘mochada’, además de pagar compras fantasmas. Bueno, pues el tal contador fue premiado, y en vez de seguirle proceso por esas acciones, ahora se encuentra como Administrador en la Secretaría de Seguridad Pública y, no lo dude usted, ni tantito, que estará haciendo lo que sabe hacer: Meter las uñas en el cajón que administra. En la Secretaría de Salud lo conocían como el canguro, y no por el parecido de él a ese animal australiano, sino por el parecido del canguro a una rata grande, una ratota, pues así lo calificaron en Salud.
Y aquí viene otra gran CASUALIDAD: el Agente del Ministerio Público encargado del caso de la quemazón del almacén de la Secretaría de Salud, es nada más y nada menos que un hijo del canguro Alfredo Vergara. ¿Usted cree que va a salir la verdadera causa del incendio del 23 de febrero?
Y así es como yo creo que más que CASUALIDADES se trata de un verdadero caso de CAUSALIDAD. Las CAUSAS: Salvar al canguro (ratota) Vergara y exonerar al michoacano desviador de recursos Omar Reynozo.
Pero, amigo lector, usted, tranquilo, no se preocupe, que esto no le quite el sueño, porque aquí, como dice el contador Alfredo Vergara: NO PASA NADA. Nunca sabremos la verdad de las causas del incendio, ni conoceremos los documentos que realmente se quemaron, para eso está el Agente del Ministerio Público, para dar la versión oficial que proteja a todos los involucrados en los malos negocios para la sociedad nayarita, pero muy buenos para los bolsillos de las ratas, ratitas y ratotas. ¿Y sabremos, acaso, el valor en monetario de lo quemado? Creo que hasta un aparato caro de no sé qué, también se deshizo con el fuego.
Como en los gallos: Voy doble contra sencillo a que nunca señalarán culpables; no va a encontrar el M.P. responsables. Todos son unos angelitos buenos, blancos y puros, los negros y cochinos somos los que sospechamos de ellos. Ahora sí van a poder explicar el desabasto de medicamentos y material de curaciones que existe y existirá en los centros de salud. Claro que el desabasto se da desde hace años, mucho antes de la quemazón, pero también sabemos del apoyo brindado por el Gober Ney a esos personajes, que hasta los anima a ser candidatos para la próxima contienda electoral. Con esos candidatos dizque ‘amigos’, ¿para qué queremos otros? Por cierto, si Omar es nacido en Michoacán y su residencia es en Tepic, ¿cómo es que se quiere lanzar para presidente municipal de Bahía de Banderas? Vaya usted a saber qué maromas esté planeando el galeno de marras.
Y, como el cantautor Juan Gabriel, no me queda más que decir: Pero qué necesidad, para qué tantos problemas, o sea, para qué quemar llantas y papel nuevo, si lo que querían era desaparecer evidencias de los malos manejos de Omar Reynozo, del contador Alfredo Vergara y quién sabe de cuántos más. Usted, amigo lector, ¿qué opina?