Por: J. Gpe Guerra Rivas
Nada parece perturbar al hombre del sombrero, ese que contra la voluntad de quienes se sienten los dueños de este pedazo de tierra que se llama Nayarit, Tierra Bendita de Dios (reza un tema musical) intentaron primero, privarlo de su derecho a contender por la Alcaldía de Tepic, pero contra viento y aspavientos de los roñosos Dinos y Caciques. Roberto Sandoval, se impuso y por voluntad popular tomo las riendas de esta castigada Capital. Hoy el Za za za, como mejor se le conoce al Presidente municipal con licencia, enfrenta de nuevo al viejo PRI, ese pre que pretende seguir manejando al estado y a sus ciudadanos como una empresa de su propiedad, donde el hombre que debe ser libre por derecho universal, ellos piensan y están convencidos de que debemos ser sus lacayos y estar a expensas de que por buena voluntad y capricho, ellos deben resolver nuestros problemas y necesidades, privando a las masas de ejercer el libre albedrío (Potestad de obrar por reflexión y elección); según Larousse.
Al igual que a Ney González fue la voluntad del Pueblo a través del voto el que lo hizo gobernador y esto lo declaró el al principio de su administración, igual los Senadores con licencia, Gerardo Montenegro Ibarra y Raúl Mejía, tendrán que escuchar la voz del pueblo, si confían en su trabajo político, deberán someterse al proceso interno de su partido, es así como ha funcionado y no hay indicios de que las cosas puedan cambiar en el corto y mediano plazo, mientras tanto todo indica que las marchas y protestas le harán a Roberto Sandoval, lo que el viento a Juárez. Mientras los inconformes tranzan. Roberto avanza.
Arrecia el golpeteo entre aspirantes de todos los partidos, pero es el PRI el más rabioso.
Conforme se acercan los días para el registro de los candidatos de los diferentes partidos a contender por la gubernatura del estado de Nayarit y conforme se aproxima el arranque de la contienda electoral que seguramente será una de las más reñidas de los últimos tiempos, arrecia el golpeteo entre los diferentes actores políticos de todos los partidos, pero indudablemente el partido que tiene más taquilla cuando de pelear entre ellos se trata es el PRI es en ese instituto donde la lucha por alcanzar los cargos de representación popular se vuelven más encarnizados lo cual es razonable si consideramos que es ahí donde existen más intereses, es en ese partido donde anidan los viejos dinosaurios y caciques del sistema, desde sindicatos, organizaciones populares y monopolios de empresas y prestadores de servicios que han servido para el enriquecimiento y el control político de unos cuantos, pero sometiendo en la pobreza y desesperación a legiones completas de ciudadanos que cansados de enfrentar a este cerrado aparato gubernamental, termina por largarse al país vecino, eso en el mejor de los casos, en el peor, se recluta en las filas de sicarios al mando de los carteles de la droga, o termina como tirador de los estupefacientes que envenenan a nuestros jóvenes. En el PRD y el PAN se advierte que no son precisamente las causas sociales lo que más les interesa, si no, el afán por lograr arrebatarle un poco al PRI de ese pastelote llamado gobierno del estado.
Hoy se registran las pre candidaturas de José Luis Sánchez y Jaime Cervantes por el PT y Convergencia.
Será en las instalaciones del restaurant Villas la Rosas donde alrededor de las 9:30 se concentraran los acompañantes de estos dos aspirantes a la gubernatura de Nayarit, para de ahí partir al registro y así legitimar sus aspiraciones, hasta el momento del cierre de esta colaboración no se tiene información concreta sobre la postura de la diputada federal con licencia Martha Elena García, ni sus colaboradores pudieron opinar en torno a esto, aunque sus asesores y lame cojones continúan diciendo que es la mejor propuesta y que si buscara la gubernatura, la verdad es que la señora hasta el momento no ha dado la cara para decir esta boca es mía y la verdad es que no la necesita para ello tiene a sus gatos de angora e intelectuales con pedigrí que bola hacen el papel de voceros, en fin.