José María Castañeda .-

SANTIAGO.- Las empresas tabaqueras se han convertido en el séptimo jinete apocalíptico para quienes se dedican a la siembra de la solanácea ya que las ganancias en sus liquidaciones serán mínimas y en su inmensa mayoría resultaran con pérdidas económicas.

Prueba de lo anterior fue la declaración que hiciera para este reportero el secretario de la ARIC, Eulalio Martínez Ceja, a quien apodan el (chivo) quien textualmente expresó vaticinó que habría perdidas entre los productores de tabaco ya que los técnicos de campo de las empresas, estaban recomendando la aplicación de urea, en las plantaciones de tabaco para detener la madurez natural de las plantaciones de tabaco, olvidando con ello que el proceso natural de la planta de tabaco, desde su inicio hasta su madurez es de 90 días, y que al alterar esta genética, la aromática hoja una ves puesta en fardos o en sartas sufriría los efectos de la aplicación de la urea, adquiriendo tonalidades que en los almacenes de recibo de la capital del estado sería sancionado al clasificar el personal encargado de recibir el tabaco en las clasificaciones más bajas.

Ayer una ves que regresáramos a esta ciudad  luego de unas merecidas vacaciones que nos regaláramos en la zona norte del estado de California visitando ciudades como Oakland, San Francisco, Modesto y Peterson,  nos encontramos con el dirigente de la pequeña  propiedad, Jesús Langarica Chavarin, el famoso (surrapo)  quien al abordar el tema de los tabaqueros, expresó que su hermano el Botín Langarica asociado con Bernardo Pardo, (el pardillo) trasplantaron un terreno de 5 hectáreas de tabaco y que difícilmente saldrán con ganancia por lo que el esfuerzo de 5 meses de trabajo serán en vano ya que actualmente quienes ganan son las empresas y que la dirigencia de la asociación rural de interés colectivo (ARIC) únicamente son mozos de estribo de las empresas American Brithis tobacco, antes moderna, Tadesa, Pacifico Norte, entre otras por eso terminamos la presente nota con la frase de que para los tabaqueros las empresas vienen siendo el séptimo jinete apocalíptico.