Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Tal vez usted sea de las personas afortunadas que no han perdido a ningún miembro de su familia en las balaceras de los sicarios y quizá todavía pueda contar con sus hijas en edad de merecer sin que hayan sufrido atentados de secuestros por algunos taxistas dedicados a estas actividades ilícitas, (afortunadamente son pocos) o por aquellos que disfrazándose de delincuentes uniformados o a través de otros medios, levantan a las damitas y se las llevan a lugares donde sean difíciles de localizar por sus parientes o la policía. Los del crimen organizado, preferentemente secuestran a jóvenes que desesperadamente luchan por pasar ilegalmente al otro lado (EU) y por su misma necesidad y en muchas ocasiones por su inexperiencia, son objeto de violentos secuestros, posteriormente son adiestrados para utilizarlos para cometer sus fechorías sin pagarles lo prometido. También se aprovechan de los viciosos y de los mismos drogadictos.

(Esperemos que usted no se cuente entre las personas dañadas y demos Gracias a Dios porque así continúe).

No conformes con esto, los criminales se dan a la tarea de llevarse a niños y niñas en edad escolar, utilizando distintos modelos de autos y camionetas, (en especial robadas) donde el factor sorpresa es decisivo para agarrarlos a la hora en que esperan las unidades urbanas que los llevarán cerca de sus hogares. El secuestro lo realizan mayormente cuando la o las víctimas se encuentran descuidadas o al bajar de los autobuses, lejos de los lugares céntricos donde son acompañados por otros menores y padres de familia.

Los levantones suceden fuera de las escuelas o de los antros de vicio, otras veces los puchadores los (y las) inducen a caer en las garras de la droga, primeramente iniciándolas en la calle, en los antros o en las centros educativos, con el señuelo de que les sale absolutamente gratis, y éstas se las combinan con bebidas embriagantes –cuando ya tienen de 15 a 18 años de edad-.

Es relativamente fácil mezclarse con los adolescentes de esas edades, y aparentar que de casualidad traen un poco de droga en los bolsillos, invitándolos a un agasajo –como ellos le llaman-. Así es muy común que los jóvenes caigan en el garlito y posteriormente con otros artimañas, los fuerzan a consumirla y pagarla; de ahí se convierten en drogadictos por su cuenta y riesgo, sacando el dinero para adquirirla por distintos medios que se trastocan en delictivos, llegando a cometer en algunas ocasiones, desde robos a personas o a familiares, hasta prostituirse o asesinar a un semejante, para conseguir el dinero que ocupan.

Lamentablemente ya se vienen registrando este tipo de ilícitos en nuestro estado y hoy, en ocasión de celebrarse la Feria Nacional de Tepic, con un sinnúmero de bandas, conjuntos y diversidad de artistas locales y fuereños que actuarán en el festejo sin que los asistentes paguen la entrada, pues debemos de tener mucho cuidado al llevar a nuestros hijos porque corren el riesgo de sufrir un atentado de secuestro o de exponerse a recibir, accidentalmente, una bala o un granadazo. Y no es vacilada ni afán de impedir que vayan a divertirse, es solamente un aviso de prevención.

Control señores Control Hoy en su mayoría los chavos y las personas adultas utilizan para despedirse la palabra: ¡Cuídate! Por algo, amigos.