Por Óscar Verdín Camacho.- Hasta hace unos años se afirmaba que, entre los narcotraficantes, había reglas que se respetaban, como el ajustar cuentas únicamente con quien la debía, y si de matar se trataba, se procuraba hacerlo sin que estuviera cerca la familia y mucho menos ésta era atacada.

Pero eso se acabó.

Para no ir lejos, muchos de los homicidios violentos que han ocurrido en Tepic se han producido frente a familiares de las víctimas, o se ha matado a inocentes, niños, mujeres.

Incluso, ya ni siquiera aplica aquello de que sólo se está seguro en casa, puesto que ahora los comandos de sujetos armados irrumpen en los domicilios, forzando las cerraduras a balazos.

Eso le sucedió esta madrugada a Édgar Emanuel Cárdenas Sánchez, un muchacho de 24 años que fue sacado de su casa en la colonia Morelos y acribillado en la calle, frente a sus familiares.

Lo mismo ocurrió a una señora de 56 años la madrugada del domingo 20. Fue sacada de su domicilio y más tarde se le encontró muerta.

Lo mismo ocurrió el sábado 12 a un ecologista, empleado del Ayuntamiento de Tepic. Fue ultimado dentro de su casa.

En el caso de Édgar Emanuel, los agresores eran por lo menos cinco y portaban armas largas. Un portón y la puerta de la casa no fueron obstáculo para que ingresaran.

Junto al cadáver se contabilizaron más de 40 casquillos de arma de fuego.

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Un reportero que cubre principalmente sucesos de nota roja observa que, después de más de un año de estar sumidos en la violencia en Tepic, hay dos aspectos que llaman su atención: el hecho de que mucha gente a estas alturas se conforma con no estar involucrada en los hechos sangrientos, o su familia, y la rapidez con que se olvida lo que ocurrió. Una vez que pasa, ya quedó atrás, como que ya todo está tranquilo.

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Ayer en pleno día, en la céntrica colonia Caja del Agua, y por la tarde en la avenida Allende se produjeron dos hechos violentos, en el primero de los cuales un joven fue acribillado, mientras que en el otro resultaron ilesos los ocupantes de un vehículo, baleado por los ocupantes de una motocicleta.

Y ahora, nuevamente ocurre otro atentado, alrededor de las dos de la tarde en la colonia Gobernadores con saldo de al menos un herido. Otra vez a plena luz del día.

Pero, ¿y la autoridad?.

A estas alturas ha quedado más que claro que poco puede esperarse, durante eventos de esta magnitud, de las policías locales, que más parecen una extensión del Servicio Médico Forense que ayudan al levantamiento de los cuerpos. Pero rara vez se persigue a los agresores y mucho menos se les somete.

En el ámbito local, el combate al crimen organizado ha sido más con discursos que con detenciones, incluso cuando se han cometido ataques contra policías.

Así, ya aplica lo que recientemente se tituló en un medio de información nacional, para dibujar la violencia: ¡Sálvese el que pueda!.

En ese entorno, elementos del Ejército Mexicano detuvieron ayer en Rosamorada a cinco presuntos narcotraficantes que tenían consigo cinco armas largas y dos cortas, cinco carros, tres motocicletas, cartuchos, lo mismo que 40 kilos de mariguana y 50 gramos de cocaína.