Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Cualquier hijo de vecino que viene de visita a Nayarit y asiste a la Feria de la Mexicanidad, puede asegurar que aquí no pasa nada (aunque los periódicos y las notas del radio y la tele comenten los enfrentamientos de los sicarios y las muertes diarias de inocentes y culpables), en el cinturón del vicio de Tepic, se siguen consumiendo a pasto bebidas de contenido alcohólico, y la prostitución se viene ejerciendo día y noche, sin que nadie frene lo uno ni lo otro.

Según la policía, se implementó un horario para controlar un poco este comercio carnal, inclusive la SS viene dando consejos a los usuarios de las sexo-servidoras y sexo-servidores, en el sentido de la grave contaminación por contacto directo (sin observar las reglas de protección preservativa) pero nadie hace caso de ello y día a día aumentan los casos de contagio sexual en forma alarmante.

Los más afectados son los menores de edad, en especial las mujeres, que a causa del consumo indiscriminado de alcohol y drogas, combinado con la pinta que hacen en las escuelas y el exceso de alcahueterismo de los dueños de hoteles, moteles y antros –que permiten la entrada a chicos y chicas en edad escolar- aunado a los chóferes de taxis –que obligados por la crisis los llevan y traen a los lugares en donde solamente es permitido entrar a los adultos- y a la más lamentable alcahuetería, la de los maestros que fomentan los bailongos en los patios de las escuelas, permitiendo el pase a los que hacen el negocio rentando equipos de alto sonido y en comandita con los directores, que se hacen de oídos sordos y de la vista gorda, para que los chamacos (y chamacas) se vayan acostumbrando al ambiente de las discotecas desde los doce y trece años de edad.

Aquí es donde entra el narco-menudeo, el tráfico de drogas, que genera su consumo y trae consigo la inseguridad, que tanto atrae a nuestra juventud por falta de orientación de padres y maestros, que no les queda otra que confiarse de la policía.

Solamente que no es el Ejército, ni las policías los que van a acabar con este enemigo público número uno, porque ya se convirtió en un cáncer incontrolable que día con día avanza más en forma implacable como una bestia insaciable que devora todo a su paso.

Control señores Control El señor Naranjo dijo en su turno de debate, (que por cierto aseguran que perdió ante doña Martha) que él tiene una solución al respecto, si es así pues que venga, la suelte y se acabe el problema Sin que salga con que necesita unos años para poner en práctica su plan o que primero le den el poder y luego saca su solución ¿En dónde oímos ese cuento de las mil y una noches?.