Por: Arturo Hernández Martínez /estudiante del Tec. De Monterrey

Todo comenzó a mediados del siglo XV, cuando la imprenta fue inventada y las ideas de algunos se convirtieron en la opinión de otros, naciendo así una extensión más de la comunicación, el periodismo. Más de 500 años han transcurrido y ahora nos enfrentamos a una nueva revolución, puesto que la comunicación está evolucionando y está devorando sin piedad alguna los restos de lo que Gutenberg creó, todo esto con la facilidad de la palabra digital impresa en la frente, pero ¿las opiniones que ahora son divulgadas en realidad corresponden a la voz de nuestra sociedad? ¿O acaso es que esta revolución centraliza la opinión del individuo ignorando completamente lo que la sociedad quiere escuchar, lo que necesita escuchar?

La estructura original funcionó por muchos años, puesto que tanto el periódico, como otros medios de comunicación (la televisión y la radio) eran herramientas extremadamente útiles y todo funcionaba (cabe destacar al lector el formato dado a la palabra funcionaba).

El problema surgió cuando a principios del nuevo siglo, poco a poco el reinado de la comunicación digital se balanceaba agresivamente sobre sus anticuados competidores. Así fue como surgieron Myspace, Facebook, Twitter y un sinfín de redes sociales cuyo único objetivo era darle el poder de la comunicación (con esteroides) a cada individuo con acceso a internet, logrando así que la comunicación diera el siguiente paso y que ahora todos, y en realidad todos, pudieran dar a conocer su opinión al mundo, sin importar si fuera algo bueno o malo, sin censura en ocasiones, incluso llegando al punto en que algunos olvidaban que no es posible comunicar absolutamente todo lo que se encuentra en nuestras mentes, porque quizás somos libres de decir lo que queramos, pero tal como el inmortal Benito Juárez alguna vez apeló El respeto al derecho ajeno es la paz y por nombrar un ejemplo, el hecho de que Keneth Cole, una compañía de zapatos, haya utilizado Twitter para decir Millones hacen escándalo en el Cairo. Rumores dicen que escucharon que nuestra colección de primavera está disponible en internet ha ocasionado que millones de personas cataloguen este tweet como el más ofensivo de la historia, pero ¿Por qué? ¿Qué no se supone que somos libres de decir lo que sea que queramos? ¿Por qué hemos luchado entonces, si ni siquiera tenemos libertad de expresión?

El problema es que, nuevamente, todo recae en el poder que la comunicación nos otorga y que con la ayuda de las redes sociales, aumenta de forma exponencial, porque todos tenemos opiniones, todos somos capaces de colocarnos frente a una computadora y dejar al mundo saber qué es lo que pensamos, qué es lo que odiamos, que repudiamos el proceso de la comunicación ha sido alterado, puesto que ahora en realidad podemos decir lo que queramos, pero ¿deberíamos?

Inevitablemente, nuestro mundo está cambiando, por lo que nuestra única opción es recibir a la nueva etapa de la comunicación de la mejor forma posible, organizar nuestros pensamientos y comentar/twittear/compartir de la manera más responsable posible, porque quizá nuestra opinión no estará en las páginas de un periódico, en la transmisión de una estación de radio o en un segmento de alguna televisora, pero aun así, las palabras que forman parte de la red parecen tener más fuerza que cualquiera de las antigüedades antes mencionadas, así que a iniciar sesión se ha dicho (responsablemente claro está).