ÓSCAR VERDÍN CAMACHO.-
Designado obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, el todavía vicario general de la Diócesis de Tepic Jesús Antonio Lerma Nolasco cuenta el encuentro que tuvo con el nuncio apostólico Chistophe Pierre, el pasado 30 de abril en la ciudad de México:
Cuando el nuncio le preguntó si aceptaba o no su designación como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, realizada por el Papa Benedicto XVI, Lerma replicó, asombrado, acaso no había alguna equivocación en el nombramiento puesto que jamás ha vivido en el Distrito Federal.
El nuncio le respondió que no había error alguno y que debía indicar, ya, un si o un no al nombramiento del Papa. Y Lerma Nolasco dijo si. “Son segundos los que se tienen para decidir. Un si es aceptar la voluntad de Dios, y un no significa hasta cierta traición a la propia vocación”.
Luego del encuentro con el nuncio, Lerma se acogió al secreto pontificio y sólo se le permitió hablar del tema con dos personas: el cardenal Norberto Rivera Carrera, con quien laborará en la Arquidiócesis y ya tuvieron un encuentro, y el obispo de la Diócesis de Tepic Ricardo Watty Urquidi. De ahí en fuera, nadie más, ni siquiera a sus familiares más cercanos.
“Eso es lo fuerte y lo angustiante. Que es una responsabilidad fuerte que vas a asumir y que no puedes comentarla con nadie hasta que no se hace público oficialmente”.
Pero el jueves siete de mayo a las cinco de la mañana, el vicario fue despertado por una llamada telefónica. Su nombramiento como obispo ya había sido hecho público por el Vaticano y los medios de información nacionales daban cuenta de ello. Recibió entonces una cascada de llamadas para felicitarlo, mismas que aún continúan.
Sólo entonces habló del tema con su familia, en especial con su madre Lolita Nolasco, quien con sus 88 años de edad lloraba en una mezcla de felicidad y preocupación.
Lerma Nolasco nació hace 63 años en Xalisco. En esta entrevista cuenta aspectos que en ocasiones no fueron gratos para la Iglesia Católica pero que tuvieron que enfrentar, como el caso del sacerdote ya fallecido Silverio Salcedo, quien fue cura en el templo de Fátima, tuvo seis hijos y al morir dejó más de tres millones de pesos en una cuenta bancaria, o el de Heider Jaimes Orduz, que enfrentó un proceso penal por el delito de violación, o bien las diferencias con Félix Torres Haro cuando éste fue presidente municipal de Tepic.
El vicario de la Diócesis de Tepic recuerda que un ocho de mayo de 1971 arribó a Acaponeta como sacerdote, y 20 años después fue nombrado vicario de pastoral, pero en 1993 se le designó vicario general de la Diócesis.
Es decir, vivió 20 años en Acaponeta y, como buen norteño, desde entonces bebe cerveza para acompañar la comida. Pero sólo una cerveza diario, aclara. Y agrega que tiene algún medio año sin fumar, después de que durante mucho tiempo, literalmente, “no apagaba”. Le gusta el mariachi pero prefiere trabajar con música instrumental de fondo.
A manera de broma, Lerma Nolasco recuerda que un amigo suyo, con inclinación por las bebidas alcohólicas, una vez le dijo: “oiga padre usted y yo tomamos más o menos igual, nada más que usted se toma una cerveza diario y yo me las tomó juntas en un día”.
PRUEBAS DE FUEGO
Lerma recuerda que reciente su designación como vicario general, se produjo el problema postelectoral entre el PRD y el Gobierno del Estado encabezado por Rigoberto Ochoa Zaragoza, en octubre de 1993.
- ¿Hubo llamadas, presiones del gobierno para que no participara el padre Efraín Martínez, de la colonia 2 de Agosto?.
- No, lo que sucedió es que el padre Efraín estaba en el templo de la colonia 2 de Agosto. Ahí era la base del perredismo y la gente cuando iba huyendo (de la policía) se les hizo fácil recluirse en el templo para que no los detuvieran, pero llegaron los judiciales y se metieron indebidamente. Al padre Efraín le hallaron una navaja turística, Suiza, de esas que tienen cortaúñas, y ese fue el motivo porque lo detuvieron, cuando en realidad no había nada…esa fue mi prueba de fuego como vicario porque el obispo (Alfonso Humberto) Robles no estaba en ese momento. Yo tuve que salir al quite.
- ¿No me diga que no habló con el gobernador o con el procurador de entonces?.
- No, porque en ese tiempo eran mínimas las relaciones con las autoridades. Estamos hablando de octubre de 1993 y el registro de la Diócesis había sido en abril de ese año.
- ¿Qué pasó con la asociación Pro Derechos Humanos (PRODHAC) que tenía mucha fuerza y luego fue desapareciendo?.
- El problema fue que desgraciadamente se involucraron personas que lo manejaron a sus intereses personales. Eran activistas sociales pero empezaron a politizar PRODHAC y el señor obispo prefirió purificarlo. Fue cuando salió el padre Toño Cortés. El obispo sacrificó un buen servicio que estaba prestando PRODHAC pero que desgraciadamente se politizó.
- ¿A distancia cómo recuerda el caso del sacerdote Silverio Salcedo?.
- Fueron de esos asuntos que realmente lo ponen a uno en un predicamento porque por un lado no puede uno satanizar a los padres, pero por el otro tampoco se puede defenderlos en un 100 por ciento en las circunstancias dadas. Fueron de esos momentos difíciles que hubo que sufrir y vivir.
- ¿Se sufrió al interior?.
- Sí, cómo no, sobre todo por la dimensión pública que se le hizo, pero son situaciones que desgraciadamente se presentan y hay que enfrentarlas.
- ¿Algo similar pasó con el caso del padre Heider?.
- También fue difícil, de mucho sufrimiento; nosotros nunca interferimos con las autoridades, nunca buscamos que le hicieran algún tipo de preferencias. Nosotros aguantamos tanto críticas de un lado como de otro lado, aún del interior del presbiterio que querían que se le defendiera como un santo, pero creo yo que salimos bien gracias a Dios.
- Cuando menciona la palabra sufrimiento por estos casos, ¿cómo se vive eso?.
- Es un sufrimiento de que sabes que tienes que afrontar la situación y por otro lado, como en el caso concreto (de Heider) había ciertas pruebas de que pudiera haber cierta culpabilidad. Ya después eso se fue diluyendo.
“Entonces por un lado sabes que del que están hablando, y a veces se les pasa la mano a los periodistas en sus expresiones, a uno le duele porque de cualquier modo a los que recibimos la orden sacerdotal haz de cuenta que somos hermanos. Por ejemplo, si dicen un montón de cosas de tu hermano carnal tú cómo te sientes, pues sufres. Acá no somos hermanos carnales pero somos hermanos en el sacerdocio y lógico que sufre uno”.
UN CRISTO DE CAMPAÑA
Al vicario general Jesús Antonio Lerma se le recuerda también las diferencias que se tuvieron con Félix Torres Haro, cuando en la década pasada intentó construir un Cristo gigante en la cima del cerro de La Cruz, obra que sí se hizo durante la administración municipal de Ney González, aunque, aclara el entrevistado, fue con recursos privados.
“Lo que sucedió es que fue un asunto que también se politizó y en eso el señor obispo Robles tuvo toda la razón. No iba a dar una autorización para algo que iba a servir de campaña política. El Cristo que se construyó después no fue tanto porque estuviéramos en contra de Félix y a favor de Ney. No, sencillamente las cosas se dieron porque la construcción del Cristo fue de iniciativa privada, Ney ayudó en la infraestructura, en terminar de arreglar la subida, en la electrificación”.
- ¿Qué se lleva de estos años como vicario general?.
- Luego de que termina una experiencia, lo que quisiera uno decir es misión cumplida. Cuando yo me vine de Acaponeta, sentí mucho el cambio del trabajo parroquial al trabajo diocesano, pero gracias a Dios con la satisfacción de haber cumplido. La gente me aceptó y me quiso. Cumplí.
“Ahora, ya con el hecho de que un obispo como el señor Robles me haya agradecido personalmente, y que otro, el señor Watty, que en un año hemos trabajado muy a gusto, gracias a Dios nos adaptamos uno al otro”.
Lerma Nolasco recibe felicitaciones por teléfono y personales. Todos le dicen que su designación como obispo es más que merecida.
La candidata a diputada federal por el PRD, Martha Elena García va a la Diócesis y, fuerte, lo levanta en brazos como si fuera su hijo. “¡Que bueno, te lo mereces, te lo mereces!”…le dice una y otra vez mientras Lerma no deja de sonreír.
Martha le pregunta cuánto tomará posesión como obispo y Lerma responde que tentativamente será el 13 de julio.
- ¡Ah, entonces vas a votar por mí, ¿eh?, ¿sí vas a votar por mí?!...
Y Lerma no deja de reír. Le agradece que haya ido a verlo.
Luego comenta a este reportero que gratamente cuenta con muchos amigos, políticos de todos los partidos y no políticos, y que ello lo llena de satisfacción.