Por: José Miguel Cuevas Delgadillo.
El lunes 18 de abril en diario de circulación estatal salió la siguiente nota: Se mencionó que esta persona ejecutada por el narco, tenía ambas manos separadas de su cuerpo, y le fueron colocadas sobre el pecho, el abdomen, mientras que de la cintura hacia arriba, incluyendo la cabeza, no contaba con piel, además de presentar un balazo en la frente. En México encontramos muchas causas de homicidios: ajuste de cuentas entre capos del narco, infidelidades y despechos amorosos, celos, por coraje o venganzas generacionales, por asaltos o robos, pero existe una que ha sido desdeñada por las autoridades y que cada día se hace más común en nuestro país y nuestro estado: homicidios como rito religioso. No cabe duda, el homicidio del hombre descrito anteriormente fue como ritual con tintes ceremoniales.
En una investigación realizada por el Instituto Cristiano de México en el año 2004, se encontraron datos reveladores: muchos de los asesinatos tienen una motivación ritualista. A continuación citamos un pequeño fragmento de dicha investigación: En ocasiones extremas, llegan a cometer crímenes al inmolar a menores o a adultos con fines ceremoniales. Este es el nivel de satanismo con mayor incidencia delictiva de todos, pues inclusive lleva a practicar la eliminación de disidentes. Se han detectado en México grupos compactos de policías judiciales inmiscuidos en este tipo de satanismo. Una premisa central del satanismo en los sacrificios de animales o cualesquiera otros seres que se ofrecen en holocausto es que entre mayor sufrimiento tenga la víctima, se libera más energía de la cual el satanista se apropia para transformarla en poderes sobrenaturales. Al mismo tiempo, la crueldad es la antítesis de la compasión y por ende, entra más sufrimiento se ocasione se complace más a la deidad del culto en este caso, Satanás quien recompensara a su(s) seguidor(es). Por esto la tortura, frecuentemente de animales, y ocasionalmente de personas, es un elemento presente con frecuencia en dichas ceremonias.
En México, y recientemente en Nayarit, es común que homicidios con huellas de tortura y tintes sadistas, a menudo se atribuyan ligeramente en las investigaciones policíacas a ejecuciones del narcotráfico o a venganzas pasionales. No siempre es el caso, y cualquier muerte de animal u homicidio que despliegue crueldad inusual y signos de tortura, descuartizamiento, desaparición de órganos, mutilaciones de partes específicas del cuerpo, violación o abuso sexual, debe ser valorado en el contexto de la escena de los hechos para descartar un posible sacrificio ceremonial por móviles religiosos. Pero en la actualidad nos encontramos con un fenómeno muy interesante; pero a la vez complejo: muchos narcos pertenecen a sectas satánicas o a la santa muerte. Los narcos matan por venganzas o por negocio; pero otros tantos por ambas causas. Desde los años 90s se ha documentado la existencia de narcos-satánicos, en la actualidad muchos de los capos de la droga y sus organizaciones pertenecen a la santa muerte. La Familia Michoacana es una organización delincuencial con fuertes inclinaciones a cuestiones para-cristinas. Cuentan con un manual de adiestramiento denominado Pensamientos, con el que se adoctrina a sus miembros con enseñanzas cristianas y de superación personal. Esta organización cuenta con ceremonias bien definidas: cuentan con un rito de iniciación, castigos a los traidores, homicidios para pertenecer a la agrupación y motivación permanente (Revista Proceso). Nayarit no está fuera de esta realidad, lamentablemente la descomposición social que vive nuestro país ha permeado desde hace algunos años a la dinámica social de los nayaritas y comienzan los homicidios por motivos ceremoniales. Hasta la próxima. redescubriendo@hotmail.com