Cuauhtémoc Becerra González .-
De por sí nos partió en toda la madre la epidemia de la Influenza Humana que hasta la fecha ha dejado al estado y al país en la bancarrota, y ahora la epidemia de los sinvergüenzas de los líderes del SUTSEM, se toman dos días, así lo decían los alcaldes de la zona norte del Estado.
Es por eso que a los ayuntamientos los tienen secuestrados, a tal grado que se tiene que pedir prestado para pagarles los aguinaldos de cada año en diciembre, pero eso no es todo, Águeda Galicia Jiménez, cada vez que festejan el día del burócrata ya trae su lista para exigir más salarios y más aumento de basificados, cuando sabe ella, Águeda Galicia, que ya los ayuntamientos se encuentran bien endrogados, pero a ella, a Águeda, no le importa ni quiere saber nada, porque si el alcalde que se resista a sus caprichos, luego, luego, lo amenaza que se le va a tomar la presidencia municipal y si todavía se resiste el alcalde en turno, les empieza a secuestrar los camiones de aseo público, y si eso no es suficiente, trae a sus porros de esos que tiene en aseo público y que no hacen nada, solo los ocupa la lideresa únicamente para incendiar y secuestrar camiones, y si no, ahí está el caso de hace tres años en el municipio de Tuxpan, Nay., cuando el ex alcalde Eduardo Valenzuela “a” el loco, no le quiso cumplir sus caprichos de ese mentado aumento salarial y que tenía que basificarle a más de 20 empleados.
Ya Águeda Galicia Jiménez ya no engaña a nadie, porque en los 20 municipios, las gentes ya la conocen como es de gandalla, porque ya se sabe que en dos o tres municipios cobra, y esto es aparte de lo que recibe de las dos pensiones del Gobierno Estatal y la de la capital de Nayarit.
Así es que la señora Galicia Jiménez no tiene llena, es un barril sin fondo, así es que muchas de las obras públicas que se tenían que llevar a cabo, ahí quedó el dinero con estos burócratas güevones que no hacen otra cosa mas que estarse chingando al erario público.
Así es que es por eso que los ayuntamientos estén bien jodidos, pero dijera Eduardo Valenzuela “a” el loco, que dijo, conmigo se la pelaron.