-Ayer tomó fuerza la posibilidad de que Gerardo se registre para la alcaldía de Tepic
-Moreira supo tejer fino y acerco a Raúl y Gerardo para propiciar la unidad del priísmo
-En el PRI hay políticos con oficio, mientras que en otras fuerzas les falta lealtad partidista
Por Luis Chávez López
GERARDO. Cada vez agarra más fuerza la posibilidad de que Gerardo Montenegro Ibarra se registre como aspirante a candidato del PRI a la Presidencia Municipal de Tepic.
Bueno, al menos es lo que quedo claro tras la visita de Humberto Moreira quien por cierto se mostró muy platicador con el senador con licencia.
Hablaron de profe a profe largo y tendido sobre esta posibilidad que desde el medio día ayer en la sede del PRI Estatal, tomo fuerza.
De ser así el lunes veremos al magisterio en pleno acompañando a Gerardo en su registro. Será pues un día lleno de sorpresas y esta es una aunque ya también venía sonando fuerte esta posibilidad que insistimos ayer agarro fuerza.
Y de ser Gerardo el candidato a la alcaldía la votación para el PRI se fortalece pues la estructura magisterial probara que sabe atraer votos para el PRI y todos sus candidatos.
No descarte tampoco la posibilidad de que el primero en la lista pluri del PRI para la Cámara de Senadores, será Raúl Mejía, que de ser así, se convertiría en el líder indiscutible de la bancada tricolor en la próxima legislatura estatal.
MOREIRA. Por cierto, los periodistas y corresponsales de la fuente política que cubrimos la presencia de Humberto Moreira Valdés, para tomar protesta a Roberto Sandoval como candidato de la Coalición Nayarit nos une, coinciden con lo que aquí escribimos: el coahuilense no solo es un tipazo por la sencillez y modo fácil que tiene para tratar a la gente, rápido se identifica con cualquiera y lo más importante es que es un político-político.
Vamos no es de esos políticos pirruris pedantes que presumen que estudiaron en Harvard, Cambridge, Oxford, en la Ibero o el ITAM o que nacieron para gobernar considerándose de una casta divina destinada a mandar a la gente.
No, Moreira demostró que es un modesto profesor como los hay muchos en Nayarit, de esos que saludan a todo mundo, le hacen un favor a cualquiera y generalmente son amenos en su forma de ser.
Esto viene a relación porque basto con su presencia de dos días por Nayarit, para robarle cámara la desangelada visita presidencial pero además solucionar un serio problema al interior del PRI.
¿Cómo acercar a los senadores con licencia Raúl Mejía y Gerardo Montenegro con Roberto Sandoval? ¿Cómo arreglar un reencuentro de los tres y sentarlos en una mesa para que platicaran sus diferencias, limarán asperezas si las hubo y comenzaran a construir la unidad para hacer ganar a Roberto y a quienes serán candidatos a alcaldes, diputados y regidores?
La tarea era en suma compleja pues ambos legisladores federales con licencia estaban molestos, no con el candidato sino con las maneras en que se eligió y por el tipo de personajes que operaron todo un engranaje con ese propósito.
Moreira mostro oficio político, es un hombre que supo tejer fino y bueno ahí están los resultados: un reencuentro público, donde Roberto sintió el calor y la amistad política, las ganas de sumarse tanto de Raúl como de Gerardo en un evento donde la familia priísta se dio cita y que atestiguo el profe Moreira, quien supo desenredar tan difícil nudo y demostró que es un político sencillo, prudente, listo y claro que dejo a todo mundo contento, incluyendo por supuesto a la Prensa.
Habrá que reconocer también que por parte de Raúl Mejía como de Gerardo hubo madurez política, oficio, saber reconocer que esta ocasión no les toco y que la política es una rueda de la fortuna en la que a veces está uno abajo y luego en la cúspide.
Pero además por ambos legisladores con licencia se mostro que tienen lealtad y saben de disciplina priísta, que saben hacer política y que son cuadros valiosos que hay que tenerlos cerca para gobernar, atributos que faltan en otras Coaliciones donde hay a quienes las circunstancias no les favorecen con una candidatura, de inmediato dan el brinco hacia otras fuerzas políticas, sin importar cuál, con tal de ser candidatos la que sea es buena. Parecen chapulines: saltan patodos lados.