Por Miguel Ángel Casillas Barajas
Aquella mañana un tanto calurosa en el puerto de San Blas me enfundé mi camiseta conmemorativa del concierto que portaba la imagen del Libertador Beatlemaníaco Justiciero, aquel personaje arrancado abruptamente de mis historias Beatle e impreso al frente de esas camisetas conmemorativas, que no era otra cosa, que el espíritu del mismísimo John Winston Lennon presente en el concierto.
La tarea de organizar un concierto de Rock en San Blas, a 42 años de distancia del famoso concierto de Woodstock aún en estaba presente en la memoria de algunos amantes del rock, y aunque estamos en una época donde las redes sociales, la digitalización y toda esa modernidad en las comunicaciones hacen que el pasado pase a ser algo como un sueño fantástico, siempre debemos tomar en cuenta algunas opiniones sabias.
Sin embargo, el fantasma de Woodstock pareciera de alguna manera estar vigente aún en muchos de los corazones e incluso de haberse arraigado a perpetuidad para traerles amargos recuerdos a los fanáticos del rock setenteros que vivieron ese momento histórico. El espectro de aquel concierto del año de 69, aun divaga como un ente diabólico en el ambiente enrareciéndolo aunque el aspecto musical continúe estando vigente con figuras emblemáticas como lo fueron: Jimmy Hendrix y janis Jolplin, los acontecimientos alrededor de Woodstock son como una loza muy pesada muy difícil de arrancar de la memoria y del ánimo de los mas rancios y añejos Rockeros que vivieron esa época.
O tal vez, sea el mismo clima de inseguridad imperante el que influya para que nadie quiera regresar el tiempo y ubicarse en aquel momento cuando el Rock estaba en su apogeo y se calificaba como algo insensato, un eructo mismo del propio sistema que propició el desbordamiento social, el consumo de las drogas, la aparición de los hippies y la llegada de los sonidos estridentes que perturbaron la paz social y transformaron a la juventud en sus modales y forma de vivir , en torno a lo que se consideraba como una música ruidosa y casi hiperquinética.
Así estaban las cosas, muchos lo habían sentenciado hasta el cansancio ya faltando muy pocos días para el concierto en San Blas, que tal vez sería mejor que suspendiéramos, para evitar riesgos innecesarios. Muy pocos eran los convencidos de que San Blas no era Woodstock y que estaba muy lejos de ser comparable, sin embargo ese ambiente negativo que se había formado a su alrededor como una nube negra seguía alzando voces, incluso había algunas personas que aseguraban que se rompería el orden social, que circularía la droga y luego vendría la catarsis, el momento del desastre total como lo fue Woodstock . Esos avisos no dejaban de inquietarnos, pero a pesar de todo decidimos continuar con el proyecto y fortalecer sin temor y sin el apoyo oficial la seguridad del concierto con nuestros propios elementos, aunque con las puertas abiertas para que la marina actuara si fuera necesario, afortunadamente no hubo necesidad, ni se dio ese fenómeno todo estuvo tranquilo, disfrutamos todos de un buen concierto de rock hasta llegar la noche con la última actuación del grupo: Mike & Mike.
Aunque aquí cabría hacer un paréntesis amigos lectores, para comentarles como un simple dato anecdótico que días antes del concierto, en mi rutiar por las calles de Tepic algo me detuvo de improviso en un puesto de revistas y después de hojear algunas de ellas me decidí por adquirir la revista Rolling Stone, sin saber que en su interior contenía la última entrevista que se le realizara a John Lennon por el periodista Jonathan Cott en su propio apartamento del edificio Dakota, cuando corría el año de 1981 a muy pocos días antes de que fuera asesinato arteramente por el demente Mark David Chapman.
De esa entrevista pude extraer algunas líneas en las que Lennon Expresaba entre otras tantas cosas interesantes, lo siguiente: Lo mas difícil que he tenido que enfrentar para hacer las cosas bien, es luchar conmigo mismo, ¿Qué es real? ¿Que clase de ilusión estoy viviendo, o no estoy viviendo? ¡Detesto tener que abordar eso todos los días de mi vida, son como capas de una cebolla!
John era así, él tenía una visión muy clara de la vida y de lo que quería hacer con en un futuro por eso repetía todas las veces que fuera posible en entrevistas y en otros medios de comunicación a su alcance su posición clara sobre las cosas mas trascendentales de la vida: Nada de lo que te planteas en tu vida es real, sino hasta que logras hacerlo, es por eso que toda la vida se basa en una simple ilusión, que es aceptada socialmente. Pero lo mas difícil de toda esa ilusión, es cuando tú te ves dentro de ella.
-Y agrega- Yo Se muy bien que cada quien fabrica a su manera su realidad y que gozamos de libre albedrio, pero quizá hay algo de predestinación en todo esto. ¿Existe siempre una bifurcación en el camino, o es que acaso los dos senderos que se te presentan, tienen que ver con el mismo destino?
Así era de manera tajante la forma de pensar de John y de enfrentarse el mismo al propio destino, y como también él lo decía, La vida nos plantea nuestras propias metas, y retos y ya en el terreno profesional quizá siempre exista una señal que te avisa, como un faro si sigues o paras. Entonces para nosotros todo estaba claro, esa era la señal que estábamos esperando para animarnos a seguir con el proyecto de impulsar el Rock/Band con otro concierto de Mi Azotea Beatle, pero ahora llevado acabo en el bello puerto de San Blas.
En la reunión previa al evento, estábamos consientes todos los que hacíamos este concierto Organizadores, técnicos y grupos de rock, de la gran responsabilidad histórica que habríamos de enfrentar y de mantener el control del evento, que era lo mas preponderante, temiendo siempre que se presentara un número muy significativo de personas que hicieran que el orden social se rompiera.
En fin, esa tarde del 22 de abril en San Blas sin querer, habíamos adoptado esa frase ya casi milenaria de Mik Jagger antes de la actuación de los Rolling Stones en Woodstock. Cuando éste miró sorprendido a los miles y miles de fanáticos frenéticos adictos al rock que gritaban exaltados pidiendo Rock después de una gresca monumental donde hubo muchos heridos. Mik presa de los nervios suplicaba a los fanáticos para calmarlos a todos con las siguientes palabras: Just be cool Down in the front there, Don’t push around que traducido al español dice algo mas o menos así: (deja que se enfríen los de adelante, no empujando los de atrás)
Nosotros en nuestro concierto Beatle simplemente la dejamos así: Just Be Cool