La bronca en el PRI es porque no se respetan los convenios tomados con Moreira, a quien piden venga a desenredar semejante nudo que tiene al PRI al borde del colapso. Dicen los cenopistas: para la ola roja todo y para el resto de las corrientes ¿qué?

Por Luis Chávez López

MOREIRA. Que venga, que venga ya Humberto Moreira a componer lo que sucede al interior del PRI en Nayarit, es el clamor de los priístas cenopistas y de otras corrientes y sectores que se sienten marginados, desplazados por la llamada ola roja y por las acuerdos que desde lo oscuro les impone su dirigente estatal Griselda Esparza.

En el PRI no hay duda: es mentira que haya divisiónno la hay, lo que hay es fractura, luego de que los supuestos convenios establecidos con el político de Coahuila, Humberto Moreira al parecer no han sido respetados por una de las partes.

Recuerde que se dijo que por un lado el senador con licencia Raúl Mejía, será candidato a diputado plurinominal para de ahí brincar directo al Congreso.

Obvio, la idea es que Raúl sea el líder de la bancada del PRI y de ganar la mayoría, él sería presidente de la Comisión de Gobierno Legislativo a partir de agosto próximo.

Otro acuerdo es la candidatura a la Presidencia Municipal de Tepic sería para Gerardo Montenegro, donde además tendrá mano en la designación de la gente que integraría su Cabildo.

LA OLA ROJA. Pese a todos estos acuerdos, de lo único que tienen certidumbre los priístas en estos momentos, es que la ola roja tiene y serán para su gente, la mayoría de las candidaturas a diputados locales, sindicos, regidores y claro alcaldes.

Al menos eso vaticinan casi todos los inscritos y sus dirigentes en este proceso.

De hecho se dice que la ola roja que se controla desde el despacho principal de Palacio, quiere al menos 10 diputaciones de las 18 que hay en disputa.

ROBERTO. De entregarle tantas diputaciones a una sola corriente, más las plurinominales, el control político del Congreso no lo tendría Roberto Sandoval, como se supone, sino lo diputados de la ola roja.

Vamos, Roberto no tendría capacidad de mando en el Poder Legislativo sino que dependería de la opinión y voluntad política de quienes jefaturan a la ola roja.

Lo mismo le sucedería a Gerardo pues la misma ola roja tendría la mayoría de los regidores y hasta el síndico.

Así, del inmenso pastel que hay por repartir, la ola roja quiere casi todo, incluyendo el betún, las cerezas y hasta las velitas encendidas pano batallarle con los cerillos.

Mire en política hay principios y no todo se puede tener en la vida, y esta realidad es la que no han entendido los dirigentes de la ola roja que insisten en agandallar de todas todo.

Si hasta el domingo pasado los priístas con Roberto Sandoval sentían seguros de ganar con los acuerdos tomados entre Moreira, Ney y con el respaldo de Raúl Mejía y la estructura magisterial de Gerardo Montenegro sumada a las campañas priístas, Roberto no tendría apuros para ganar.

But, pero domo dijo el gringo, hoy que es miércoles, horas antes de que se decidan los nombres de los candidatos a presidentes municipales, diputados locales, síndicos y regidores priístas, el temor de que la ola roja se quede con todo, podría poner en apuros al candidato tricolor.

Tampoco, como lo comentan algunos líderes de la CNOP y hasta la CTM, no se trata tampoco que no le den su parte del pastel a la ola roja, ¡no! para ellos debe haber una parte, pero debe ser una parte no casi todo.

Por ello los priístas le piden, le exigen al político de Saltillo, que venga a poner orden y que los acuerdos se respeten para poder ganar con Roberto Sandoval a la cabeza como próximo gobernador, con Raúl en la presidencia de la Comisión de Gobierno del Congreso del Estado y Gerardo como alcalde. ¡Así pues sí!