Por: Olegario Zamudio Quezada
Estas noches han sido para los que anduvieron de candidatos para algún puesto de elección popular, de certidumbre un día e incertidumbre otro día y hablo nada más de los políticos, pues la Comisión Estatal tiene plazo para que los partidos políticos cambien a sus candidatos al congreso o algún puesto en algún ayuntamiento.
Alguna ocasión charlando con Cuauhtémoc Cárdenas en Morelia, me decía que los partidos políticos y las personas deben estar preparados, primero para triunfar y después de eso, deberán de estar preparados para defender su triunfo.
Muchos de los anotados y trabajados en las calles, en el afán de ser candidatos, se dicen avasalladlos por El poder, pero la pregunta es, se sentaran en la banqueta a llorar como chiquillos o defenderán su triunfo con organización social o en los tribunales electorales.
En el PAN, el PRD y sobre todo en el PRI se escuchan quejas y lamentos de quienes consideran deberían de estar en las listas oficiales de los candidatos, pero a lo más que llegaron es a estar en las no tan listas.
Ahora veremos quién es capaz de exigirle al PRI, el partido del Dinosaurio, hasta por medio de los tribunales electorales, que muestren las encuestas que dieron origen a los ungidos como candidatos, creo que este partidazo se meterá en un predicamento al respecto.
Pero también veremos qué grupo y sector de la ciudadanía es capaz de exigir apego a la legalidad, en los vaivenes de quienes se cambian de partido y son aceptados, creo que aquí se está aplicando la ley de la ventaja, es decir aunque haya delito, infracción o impedimento, si nadie interpone una queja, todo sigue para delante.
Pero bueno y como ya lo dije en el párrafo anterior respecto de los Candidatos y aspirantes, no hay plazo que no se cumpla ni fecha que no se llegue y seguro estoy de una cosa que vencido el plazo para cambiar de candidatos muchos de ellos los que anotados salgan se irán suspirando y los que no, se quedarán llorando.
Ese día no vendrán las mariposas con sus alas glamurosas a posarse entre las flores y esa noche se romperá el encanto de la calentura, de quienes aspiran en simple a tener un cargo de elección popular así a la facilita, es decir que el carro se les convertirá en calabaza, perderán un zapato y se transportaran a su pequeñez.
Ese día en que se venza el plazo, se acabará el nerviosismo y podrán por fin dormir a sus anchas, porque sentirán que sus anhelos los tendrán realizados, pero casi me atrevo asegurar que esa mañana cuando despiertan, ahí estará el dinosaurio mirándolos a los ojos.