Por Brígido Ramírez Guillén

Unos días más, los partidos políticos habrán cerrado un capítulo de un proceso interno que les da vitalidad y fortaleza, después de sortear una serie de obstáculos naturales que se presentan al calor de la efervescencia surgida por los criterios contrarios en la selección de candidatos a puestos de elección. En esta vez las cúpulas del PRD y de Acción Nacional soñaron en que se repitiera el fenómeno que se dio en 1999, al sacar al PRI de Palacio de Gobierno con una bien aceitada alianza, en la que interrumpieron también el PT-Convergencia y el PRS, con una organización bien equilibrada por los intereses electorales de cada instituto político participante. ¿Y qué sucedió?....El partido de centro izquierda y el derechista, antes de llegar a un acuerdo de nominar un sólo candidato que se enfrentara a su principal contrincante, el Revolucionario Institucional, se reventaron el lazo de su unidad y decidieron irse a la contienda con dos de sus abanderados a la gubernatura, Martha Elena García y Guadalupe Acosta Naranjo. Lo que era una alianza de dos partidos con un mismo proyecto, las mismas promesas y propuestas, se convirtieron en dos organismos antagónicos, hasta enfrentarse ante el electorado con una visión muy diferente de los problemas, de las necesidades del pueblo y como consecuencia de sus soluciones. Lo que fue del 99 ya no queda ni una huella porque los que manejaron el intento de crear una nueva coalición del PRD-PAN no tuvieron ni siquiera la inspiración de los que idearon el proyecto de aquel año, de alcanzar la meta con medios bien claros, alejados de egoísmos y con una sincronización matemática en las acciones luego una responsable dirección. Por otro lado se integró en este mismo año otra coalición de partidos entre el Revolucionario Institucional, Verde Ecologista y el Nueva Alianza, con un órgano de gobierno como máxima autoridad en la nominación de candidatos a los distintos cargos de elección. En el papel se apuntaron las reglas de juego, sin embargo fue el partido tricolor que llevó la batuta en este concierto a voces que proponían cuales de los aspirantes llegarían primero a precandidatos y más tarde los abanderados. Se penó en un principio la legalidad de las propuestas en vías de llegar al final de la carrera electoral, sin embargo vinieron las desilusiones de las corrientes políticas y de los mismos aspirantes, al sospechar de una mano misteriosa que inclinaba la balanza para determinado lado, según los intereses políticos del que al final de cuenta decidía las nominaciones. Hace muchos sexenios cuando el PRI estaba en el poder a nivel nacional, nadie dudaba el Presidente de la República, en tratándose de su partido, era quien decidía quien sería el gobernador de un Estado, los senadores y los diputados federales, pues las presidencias municipales y los Congresos locales les correspondían a los Jefes del Ejecutivo estatal. Así se manejaba el juego político en cada entidad. Al desaparecer los Presidentes de la República de ideología priísta, los mandatarios de los Estados asumieron, en la práctica, el papel que le correspondía al Jefe de la Nación, por eso en cada elección se menciona que el Comité Ejecutivo Nacional del PRI acata las propuestas de los gobernadores en la renovación de los poderes en sus terruños. Al estar por terminar este proceso interno en el Tricolor hay voces fuertes y débiles que propalan que el mandatario nayarita influyó mucho en la designación de candidatos desde la gubernatura, presidentes municipales, hasta regidores y síndicos, ejerciendo con ello las reglas no escritas pero que siempre han estado en juego en todo el país. Todo esto nos lleva a demostrar que Ney González Sánchez, gobernador, sigue ejerciendo el poder como si iniciara su gestión, con la fuerza que le da su partido y la sociedad misma. Al escribir lo anterior me recuerda lo que en una ocasión dijera don Roberto Gómez Reyes, sucesor del doctor Julián Gascón Mercado: soy gobernador hasta el último segundo de mi mandato Eso mismo lo puede repetir Ney González al intervenir en los asuntos de su partido, el Revolucionario Institucional. Lo demás que sucedió, queda para el análisis de los protagonistas de este proceso. Hasta la próxima. *Decano del periodismo en Nayarit.