Por Óscar Verdín Camacho
Ya transcurrieron meses de que, durante un accidente, un camión trozó una palmeta en la banqueta de la avenida Allende, entre México y Veracruz, según cuenta el empleado de un negocio de esa zona céntrica de Tepic.
Pero un trozo del metal, de algunos 40 centímetros, quedó enterrado en el pavimento y así continúa, ladeado, como agazapado, como acechando y a la espera de alguna pierna que tropiece para romper varices o, más peligroso aún, que alguien caiga encima y se hiera.
Ninguna autoridad municipal o estatal ha reparado en esa barra.
Más que segueta, el pedazo metálico requiere de una cortadora eléctrica para arrancarlo. Se espera algún voluntario.
Por ese lugar caminan miles de personas todos los días, en especial de lunes a viernes.