Por: Olegario Zamudio Quezada

Ahora que vino López Obrador a Nayarit y lanzó al aire con una risilla maliciosa, la advertencia más que frase, esa que dijo, que amor con amor se paga, traté de inmiscuirme en la naturaleza de ese hombre de parparos caídos y concluí que él, el tabasqueño, estaba aquí, porque no tiene otro lugar en el mundo, donde estar.

Me dijo el Daniel Ortiz que él, tiene un amigo que se llama Pablo y es futbolista, me recalcó, el no tan solo le gusta el futbol, es futbolista nato, sabes tú lo que pasaría, me interrogó, si en un accidente automovilístico perdiera una pierna, simplemente moriría de pena, sin la posibilidad de poder estar jugando en una cancha de fut bol.

Así pues, concluí que un político en el exilio efectivamente, como lo razoné, es como un cadáver sin tumba, pero también un hombre político sin su práctica natural, es un cadáver igual, es decir que cualquier oficio o cualquier mundo ideal por el que te esfuerzas y das todo de ti, si lo pierdes, irremediablemente te quitan el poder fantástico del ser y la ubicuidad.

En estos tiempos electorales, es mentira que habrá perdedores, lo que sucede es que no habrán ganado lo que quisieron y lo que se fincaron como meta, el liderazgo de Nayarit, más bien creo, que quienes no se mantengan erguidos, no estarán preparados para tener el poder, pues si no tienen esa evolución que los haga mostrarse como líderes y guía naturales de la sociedad, en consecuencia.

Por citar un ejemplo, los cachorros que políticamente pario Don Emilio, justamente encajan en la moraleja del criador de cuervos, que estos, en lo que crecieron poquito, le sacaron los ojos.

Todavía Don Emilio no se retiraba a descansar a su casa y sus cachorros ya lo habían traicionado, lo habían soslayado y lo acusaban de ser un viejito entrometido, que chocheaba, pero el líder obrero hizo lo mejor que pudo hacer con y por ellos, no pelearse, se retiró, los dejó en su libre albedrio.

Pero como no eran naturales y no evolucionaron en su carisma y liderazgo, simplemente su trabajo social lo dejaron como dejó su dinero José Alfredo Jiménez, nomas se quedaron eso sí, bien aplaudidos, pero aun así, al no trascender dejaron un gran vacío que ahora lo pretende llenar el Ney, Naranjo, Gerardo, Roberto y el Cota, es decir el que logre sobrevivir de estos, será creo yo, líder de Nayarit, con cargo y sin cargo político.



Así pues nadie perderá, solo se retrasarán en la obtención del poder real, que es el que importa, es decir que en aras de la sobrevivencia y la sobreponderancia pueden y deben algunos caudillos hacer sinergia en el objetivo común de crecer paralelamente en el poder y el liderazgo.

De no ser así, quedarán atomizados y pueden ser alcanzados por otras generaciones que vienen desde atrás empujando y que en alguna circunstancia pueden crecer como verdolaga, serán pues, si no razonan la necesidad de unificar intenciones, como lo dije anteriormente, serán y andarán como un cadáver sin tumba.