José María Castañeda


SANTIAGO.- Los policías municipales tienen miedo a efectuar rondines de vigilancia dentro del panteón municipal, de otra manera no se entiende la negativa que hacen para patrullar la necrópolis.

Lo anterior fue expresado por el administrador del camposanto Pedro Najar Alvarado, ante el reclamo del reportero al ver saqueada la tumba de un familiar este pasado fin de semana. En ese sentido le expresamos a Najar Alvarado, que habían quebrado los vidrios de una capilla donde se encuentran sepultados los restos del padre de mi esposa, y que los ladrones se habían robado un rosario, y unos jarrones. Ante ese señalamiento el administrador del panteón admitió que efectivamente son varias las personas que a eso entran al panteón a robar, y que ya las tiene plenamente identificadas pero que solo dijo me concreto a llamarles la atención porque no me puedo enfrentar a golpes con ellos, ya que son jóvenes viciosos de las colonias aledañas e incluso del propio cerro grande.

Pedro Najar añadió que ha solicitado la presencia de la policía municipal al titular Martín Cedano, pero que los policías van una sola vez y ya no se vuelven a presentar, por lo que seguramente han de tener miedo de otra manera no se explica el que no acudan a vigilar el panteón, cuando menos dos o tres vueltas de infantería dentro de la necrópolis. Pedro Najar, explicó que una vez mandaron un policía de punto creo –dijo- que era un joven del poblado de Amapa, pero que duraron más en llevarlo que este en regresarse argumentando que le había pegado dolor de panza y ya jamás regresó, es verdad Chema, dijo Pedro Najar, que la delincuencia se ha apoderado del panteón, y es que es fácil para los viciosos del rumbo quebrar los cristales de las capillas de gente adinerada o aún sin dinero para sustraer lo que haya de valor a sabiendas de que nadie los va a detener, yo me concreto a llamarles la atención pero hasta ahí tampoco me voy a arriesgar a que me pongan un chingadazo por hacerla de cuico, explicaría finalmente el administrador de la necrópolis santiaguense Pedro Najar Alvarado.


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