Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Bien dice la vieja sentencia de que el diablo no se ve la cola, y se puede aplicar con justa razón a la doña que haciéndose la disimulada, hace notar el gasto que seguramente sacó de su bolsillo Sandoval para ir a apoyar a Saúl El Canelo Álvarez a la capital tapatía, y dar una felpa a su contrincante (como la que le van a asestar a ella y a su grupo en unos cuantos días por estos lares), sin querer ver la cantidad de billetes que le va a costar traer a la banda sinaloense. Dicen que esta lana sigue siendo del pueblo porque es parte de lo que le pagan por tratar de engañar a la gente.
Claro que no se compara el gasto que hará la señora, y mucho menos sabiendo la cantidad de billetes que le suelta su viejón para la campaña, que no es una gran cantidad –porque es muy agarrado y triste gavilán que agarra y suelta- pero que si representa algo de aquello que se llevó cuando fue mandatario y al que quedó mal acostumbrado.
Lo anterior comprueba que estos entes que hicieron lana en dudosos negocios y la siguen amasando pitorreándose de los jodidos, es verdad que duele soltar cualquier cantidad de dinero que le pudiera servir a Juan Pueblo, aunque fuera para un rato de diversión, ya que no se la soltarán para que le sirva para comprarse un taco de frijoles. Esta es una forma intrínseca y absoluta de inversión, nunca se distribuirá para supuesto jolgorio popular, aunque lo hagan aparecer como tal, ya que bien lo dice el otro dicho: Suénale el dinero a los pobres, más no se lo sueltes. No cabe duda: El jodido, a todas va
Recuerdo en tiempos de campaña de Tony, cuando les rifaban cinco televisores a color en una plaza de toros y ahí mantenían por más de ocho horas a las madres de familia aturdiéndolas con la banda y los gritos de los emisarios del escándalo, con sus hijos padeciendo hambre y calor, y a las que les daban una panera vacía de plástico como burla, porque ni siquiera una torta pero sí un refresco de cola y las teles se las sacaban ilustres desconocidas. Pero no tiene la culpa el indio, ya que varias amas de casa siguen considerando fabulosas las dádivas miserables de esta familia de millonarios, ahora jugando con una politiquera diversión que no les cuesta gran fortuna.
Mire usted en lo que se fijó la doña y esto lleva otro motivo que por lo roñoso más vale así dejarlo, cuando se lastima la vida íntima de una familia honorable, como la de Roberto Sandoval, que ahora sí nos demuestra que está hecho para gobernar a su pueblo porque Control Señores Control éste sí está en su tierra.