Por : Miguel Angel Casillas Barajas .-
También apoye al movimiento estudiantil llevándoles alimentos, frutas y verduras que recolectábamos en una carroza negra fúnebre que traíamos, a la cual le puse como nombre “La muertera”. Estas frutas y vegetales las recolectábamos de los numerosos comercios que se identificaban con el movimiento, ya que los estudiantes, no podían salir de la rectoría por temor a ser aprehendidos y encarcelados por la fuerza pública que mantenían rodeada la Universidad.
Después se me invita por conducto de Alejando Gazcón Mercado a formar parte como caricaturista del grupo editorial “VIDA NUEVA” que patrocinaba la izquierda mexicana que editaría 50,000 ejemplares y que tendría una circulación a nivel nacional, la finalidad era apoyar a Alejandro ha llegar a la gobernatura del estado para esto, me pedían que no utilizara mi nombre de pila, pero nunca he rehusado a mi responsabilidad por lo que siempre he usado el seudónimo de mi nombre: “MAC” estuve apoyando a este periódico que se imprimía en la ciudad de México con mis caricaturas a favor de Alejandro y en contra del coronel Rogelio Flores Curiel quien venía para la Gubernatura del estado de Nayarit por el PRI, arrastrando la mala imagen de haber participado activamente en el movimiento estudiantil del 68, por lo que las caricaturas tendrían que trascender tocando una línea dura y agresiva sobre la figura del coronel Rogelio Flores Curiel aduciendo su participación en la matanza de Tlatelolco.
Al llegar al poder el coronel Flores Curiel designó como procurador al Lic. Antonio Sam López quien casi de inmediato después de tomar posesión me envió un citatorio para presentarme en su despacho en el que se me citaba “para una diligencia de carácter judicial”.
Sam López, por lo que había escuchado por parte de la gente, tenía fama de ser un individuo de pocas palabras, iracundo y ofensivo del que se contaban muchas historias de personas que había mandado llamar a su despacho ( por causas menores que la mía) y ya una vez dentro los retaba a golpes con guantes de boxeo, o a espadazos (me dijeron que dominaba el deporte del esgrima a la perfección) y en el último de los casos utilizaba una cuarta para caballos y con ella le asestaba fuetazos a su escritorio para amedrentar a quien tenia la desdicha de haber acudido a su despacho, esas eran las credenciales de presentación de Sam López con quien tendría que acudir. La razón, mis caricaturas, no había otra causa posible por la que me pudiera llamar, en fin, el día esperado llegó, mi papá insistió en acompañarme, yo acepté, ya que si algo me pasaba, por lo menos que él estuviera enterado (o me llevara cigarrillos al bote pronto) al entrar al despacho de Sam López de inmediato nos miró de arriba abajo y dijo: ---“¿quien es MAC?--” le contesté con seguridad ¡Yo Señor!- ¡ entonces la otra persona por favor se retira!- un judicial que estaba en la puerta acompañó a mi papá afuera del despacho y nos quedamos Sam y yo solos, acto seguido, me pregunta ¿ usted hizo estas caricaturas? Mostrando un periódico rojo,( VIDA NUEVA) ¡si señor, tienen mi firma! -le contesté nuevamente- en ese mismo instante le dí una miradita al despacho y de soslayo vi, que si era verdad lo que decía la gente del pueblo, ahí estaban colgados los guantes de box y al fondo dos espadas como de los mosqueteros muy bien cuidadas. Mentalmente me preparaba para escoger el deporte que me acomodara mas, entre las dos opciones que tenía a la mano, y a la vez me daba ánimos a mi mismo diciéndome que esta reunión con SAM era un encuentro amistoso y casi deportivo, imaginé que tal vez, tenía alguna frustración desde su infancia y quería desahogarse con el primer tonto que le cayera en su despacho, como si fuera un encuentro deportivo y casi, casi olímpico. ¡Estúpido de mí! Pensé, ¿porque no fui boxeador para ponerle una madrina a este patán? Y así quitarle lo fantoche ¡ufff...en fin, ya era tarde para escurrir el bulto. En eso estaba cuando la voz de Sam resonó nuevamente en el despacho, volviéndome a la realidad -¡a ver!, ¡a ver!- y así como hablaba agarraba el fuete con la mano derecha y se lo pasaba a la mano izquierda y Luego de mano en mano como diciendo ¿donde quedo la bolita? Estaba sentado hasta atrás de la silla reclinable de su escritorio, con los pies en el escritorio (me volví a decir para mis adentros) “ya me va ha querer apantallar, dándole algunos madrazos con el fuete al escritorio para amedrentarme como lo decía la gente casi, casi seguía el procedimiento de un manual de flujo.
(SEGUNDA PARTE)