Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Pues no cabe duda, basta cualquier pendejada para que de inmediato se haga tristemente famosa y sea subida a las redes sociales de Internet, para demostrar la falta de inteligencia, originalidad e ingenio de los consejeros de campañas, quemando a los mexicanos al tacharlos de briagos, enajenados drogados y cretinos ignorantes pronunciando frases incoherentes que brotan del corazón de quien supuestamente las suelta.

Pero bien dice el dicho de que no tiene la culpa el indio, al quedar plenamente demostrado el pobre proceder de la creación de una palabra que pretende significar algo especialmente extraído de una inmunda cloaca.

Y de lo que se han de estar carcajeando (son las últimas) los ilustres inventores de estas defecaciones verbales, porque provienen de un individuo exactamente copiados al carbón de las costumbres etílicas de su patrón.

Pero no llegó ahí la barrabasada, sino que trascendió a la red nacional y se fue a acomodar por un lado de las burradas vertidas por entes como Fox, Carstens, Calderón y otros, que se han caracterizado por lanzarlas creyendo que decían frases inmortales que supuestamente cabrían en el mundo político-cultural.

Pero dejemos a don idiota y a doña mediocridad que se encargue de encasillarla en el albañal correspondiente y Control Señores Control que por eso tenemos las estaciones de radio que merecen los que se creen ocurrente$ y $impático$ creadores (o criadillas) de la comunicación Sea por Dios