LIC. JAVIER DURÁN

*Los candidatos ya sea ganadores o perdedores tendrán que pagar sus deudas o penosamente se utilizarán otros métodos desagradables

Lo bueno de vivir en un país pobre como el nuestro, es el hecho de no tener campañas políticas más largas. Con menos explotación de los que día a día hacían verdaderamente las campañas: los promotores del voto.

Qué bueno que no somos un estado con mayor riqueza económica, ya que seguiríamos siendo lastimados emocionalmente por la ruidosa música de muy mal gusto que nos enchalecamos a fuerza por casi un mes entero.

De lunes a domingo tuvimos que soportar una serie de eventos que despertaron en muchos una nueva ilusión, pero en la gran mayoría, un hartazgo de todo lo que huela a política.

Bastaba con salir de nuestras casas para estar en medio de dos de las peores contaminaciones de la cual podamos ser víctimas: la visual y auditiva.

La música a todo lo que daba lastimaba los tímpanos y algunos tuvimos la mala suerte de estar expuesto a estos excesos en decibeles, como me sucedió en la plaza principal de Santa María del Oro, donde dos muchachos estaban colocando 6 bocinas y en una de esas, esta hizo un sonido muy agudo, que lastimó el sentido del oído a todos los que en ese momento estábamos allí.

La descomposición de las canciones para adaptarlas de manera semiprofesional al candidato de su preferencia, con cantantes que no daban las notas, hicieron que esta campaña haya sido una de las peores que hemos vivido los nayaritas.

La contaminación visual fue realmente escandalosa, de hecho, ando en busca de un buen psicólogo para que vuelva mi vida a la normalidad. Cada 5 metros había una propaganda de cada uno de los cientos de candidatos que había.

En cada poste de luz había hasta 4 pendones. Lo mismo había de candidatos a gobernador, diputados, etc., y de los distintos partidos políticos. Exceso, podría ser la palabra clave de este proceso electoral.

Ahora bien, después de toda esta campaña excesiva de pendones, música, jingles, spots, etc., viene lo bueno: PAGAR.

Mucha de la publicidad de la cual se hizo gala, se pidió a crédito y muchos de los empresarios en estos ramos, accedieron a trabajar con la promesa de que al finalizar el proceso (después del 3 de julio) se realizaran los pagos.

Muchos, invirtieron sus ahorros pensando que esta sería la oportunidad de su vida de ganar unos centavos y así, se establecieron en Tepic y otros municipios, empresas dedicadas a la impresión de volantes y distribución de los mismos. Fabricación, diseño y colocación de lonas. Es más, hasta algunos medios de comunicación salieron a la luz, precisamente con la intención de aprovechar la euforia electoral de estos días.

El proceso electoral ha entrado a su última etapa: las votaciones. Por lo que a partir de la próxima semana, empezarán los cobros a todos los que participaron en esta campaña.

El problema será cuando al momento de cobrar la deuda, el político quiera pagar lo que deba. Muchos, históricamente se han negado a pagar sistemáticamente sus deudas, más cuando les toca perder, por lo que se tendrá que utilizar algunos métodos nada agradables para cobrar ese dinero, que es producto de su trabajo.

Por el momento, ya existe una denuncia pública en contra de un candidato a diputado, quien aparentemente no quiere pagar una deuda de 60 mil pesos a una agencia de modelos.

Ya veremos en qué termina este penoso asunto y luego estaremos viendo quienes son los que han tomado chocolate y no quieren pagar lo que deben.

Mi correo; guillotinakora@yahoo.com.mx