Por: José Ma. Narváez Ramírez.

A pesar de que la mayoría de los rijosos y buenos para amarrar navajas, no lograron salirse con la suya, hubo algunos conatos de bronca que no llegaron a prosperar y la jornada electoral hasta ayer a las cinco de la tarde se desarrolló entre relativa calma y casi respetuoso orden.

Nos pusieron la muestra en toda la entidad, las personas de la tercera edad, que en forma pasiva y ordenada acudieron a las urnas a depositar el voto cumpliendo con su deber cívico y sin hacer aspavientos, aunque no faltaron los viejitos metiches en algunas casillas.

Ciertos individuos se pasearon cerca de los lugares en donde se depositaban los votos luciendo camisetas de color amarillo, rojo o azul para insinuar al votante, y muy pocos se acercaron a ellos para decirles abiertamente que cruzaran las boletas por tal o cual candidato. Lo cierto es que la mayor parte de lo que aconteció en las urnas fueron puras elucubraciones y Nayarit puso el ejemplo a nivel nacional (hasta las cinco de la tarde) de paz y orden en los comicios.

Ahora solamente falta lo principal: el recuento de los votos para saber quién o quiénes fueron los escogidos por los ciudadanos para administrar la justicia y los billetes en la entidad. En una palabra: usar el poder.

Por las caras que hoy se les vean a los diferentes miembros conocidos de los partidos, sabremos de los resultados y además también conoceremos las verdades o los mitos de las cacareadas encuestas. Por lo pronto se vale llorar y se vale ponerse el sombrero festejando la victoria o la derrota.

Ya vendrán los reclamos de las promesas de los candidatos, las reclamaciones y las excusas –que nunca faltan-, pero por lo pronto solamente queda la aplicación de los remedios caseros más viejos que las propias elecciones, pero eficaces en un ciento por ciento en estos casos Control Señores Control resina y ajo Resi-gnarse y ajo-derse no hay de otra.

(Lo felicito por el triunfo, amigo).