*Diputados y Senadores traicionan la Constitución
*El fascismo se impone por reformas
La política fascista que está poniendo en práctica el gobierno de Felipe Calderón, en contubernio de una mayoría de diputados federales y senadores, nos hace pensar que el país se encuentra al borde del desacato. Estas reflexiones vienen, porque sólo en los países donde hay desbordamiento social, se aplican medidas por arriba de los cánones establecidos. Las llamadas reformas que se han hecho y están por hacer, no es otra cosa más que justificar la mano dura al pueblo y a políticos sediciosos ¿Cuántas reformas conocemos que beneficien al pueblo? Pero a los grandes empresarios les aplican una reforma y les abren otra puerta para que se recuperen y al pueblo le cierran todo. El pueblo siempre tiene que ser el que pague los platos rotos en el que comen los bribones y sus familias. El fascismo se impone por la fuerza, para imponer el miedo, pero el miedo al pueblo y a los que no están en complicidad así sean ricos también. Diferente fuera que se impusiera el miedo, pero miedo a los grandes empresarios para beneficiar al pueblo, haciéndolos cumplir la ley. Por ejemplo: los grandes empresarios, como los banqueros, cigarreras, refresqueras, cervecerías etc, obtienen utilidades millonarias ¿Y el reparto de utilidades a los trabajadores es real? ¿Y qué hace el gobierno con estos baquetones? Mucho muy diferente son las medianas empresas, que muchas de las veces son las que pagan el pato y esas si necesitan capitalizarse para crecer. Los grades empresarios están asociados con gringos y europeos y del pueblo no quieren saber nada mas que su trabajo y son ellos, los que sostienen a los presidentes que tuvimos y tenemos en nuestro país. Así es que ¿cuál trabajo para defender o proteger al pueblo? En la columna de ayer, tildábamos de fascista el proceder del gobierno federal y hoy nuevamente tocamos el tema por el interés que representa para la república. Cuando se dio la noticia de la detención y arraigo de una docena de presidentes municipales en Michoacán, dimensioné el riesgo por el que estábamos pasando los mexicanos. A los pocos días, un borrachito que se dice abogado del diablo, me llamó a la redacción para decirme que yo era cómplice de los actos del presidente Calderón, contestándole que escribiera su sentir y que aquí se lo publicaban como a muchos más. El cobarde borrachito, dijo que no era periodista, como que sólo nosotros tenemos obligación de salvar al país. Igualmente pasa con los maestros que dan cátedra en la universidad de Nayarita, que dicen que somos vendidos con el gobierno, pero ellos no escriben en este periódico en contra del rector ¿Quiénes están vendidos? El país está lleno de cobardes comodinos que tiran la piedra y esconden la mano, tal y como sucedía en el porfiriato. Todo lo que esta pasando es producto de la complicidad. Eso de que un diputado federal, local o senador, se le otorgue la confianza a través del voto para que opine por nosotros, es como entregarle un cheque en blanco para negociar por unos pesos o negocios, una reforma de ley que nos perjudica. En la columna de ayer, decíamos, que se había violentado el estado de derecho en Michoacán, y ahora resulta, que no, porque existe una reforma, donde autoriza al ejecutivo ( Secretaía de Seguridad) a detener representantes por mandato popular, transfiriendo el término por arraigo y los arraigos van por cuarenta días u ochenta si así se requiere para su investigación, pero en el caso de los presidentes municipales, a los veintiocho días de separación del cargo, pierden automáticamente el fuero que el pueblo le otorgó ¡que ha gusto! Imaginar lo que esto significa, nos damos cuenta en la trampa que hemos caído los mexicanos, por la complicidad de nuestros representantes diputados federales y senadores. ¿Son estos los que hacen nuestras reformas? ¿Reformas o retrocesos? De esta manera, nuestro país ha dado los primeros pasos rumbo al fascismo con la complicidad de nuestros representantes en la cámara alta y baja. Ahora entendemos el porqué nuestros diputados y senadores no han hablado que con la detención de los presidentes municipales en Michoacán, se ha violentado el estado de derecho y que a esto se le llama fascismo. Se han callado porque son cómplices y cayeron en la trampa negociando nuestra constitución por interese políticos de grupo. Por eso los mariachis callaron ante esta violación a nuestra Carta Magna pero muy poco les duró el gusto porque la marcha del Fascismo los desnudó y ahora lo que esperan es llorar y suplicar para un arreglo político para no quedar como traidores en plena campaña electoral.¿A eso van nuestros representantes diputados y senadores a México? ¿ Para eso quieren el voto? Bola de sinvergüenzas, empezando con Zmery que ni él se la cree de la bola de tonterías que promete.