Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Ahora entiendo la magnitud de eso que parece ser un despojo en despoblado, que está sucediendo en las arcas de gobierno, al impedir San Felipillo Calderón el riego de mil cuatrocientos millones de pesos para nuestro estado y de paso no dar cumplimiento al acuerdo ordenado por Ney al Secretario de Gobierno, de que la dama de las tempestades asignara los meses de ayuno campañero a los soldados de la comunicación que, aunque nos puso a pan y agua, seguimos fieles a la causa, pero esperando que las últimas gotas del bule nos alcancen para remojarnos en el postrer riego de fin de sexenio, para hacer realidad aquello de que llueva parejo y que nos salpiquemos todos pronunciado por Ney siete mi trescientas cincuenta y cuatro veces durante su gestión

En fin, a la mejor estamos adelantando vísperas, pero como están las cosas de que ya se andan repartiendo los puestos claves entre el alto mando del equipo de información de Ney, para el próximo sexenio; se rumora que algunas damas y caballeros que se hicieron de mulas Pedro, seguirán amontonando billetes comprando casas y carros de a bute (en cuanto les roban uno salen con otro nuevecito de la tienda) y con lo que limpiamente consiguieron birlarle a los chicos de la prensa, y los que dieron el penúltimo zarpazo de campaña con el juego de las dobles facturas la grandota Paquita para mí y la pequeña Lulú para ti

No debemos olvidar que en este gremio –como en el de los gitanos- no se vale leer la suerte, pero se hace necesario el comentario porque la dama de las tempestades en realidad nunca se preocupó por sus compañeros de nuevo cuño (fue la mano de Dios personificada por un buen amigo la que nos protegió a varios), y en la oscuridad de su oficina se apagó la mortecina luz para muchos ¡Ah, pero allá en su mansión, parece arbolito de Navidad todos los días!

Algún día el trabajo que nos tocó desempeñar se valorará en su real dimensión y será bien pagado, eso se lo dejamos a los directores de los medios dentro y fuera del gobierno Ojala.

Pudiera hacerse notar que hablo de pura envidia, y es cierto, pero de la buena, porque yo quisiera –no una camionetota- pero sí un patín del diablo –de aquellos que montaban parados los des-cuidadores del orden-; para tratar de agarrar el paso firme y redoblado para cubrir mejor mis fuentes. Y nunca debe olvidar que a pesar de todo, la aprecio.

Más Control Señores Control como dijera el nunca bien ponderado periodista Jonás: quizá mañana no leerán lo que se están imaginando en las principales páginas de los medios locales, pero allá en sus conciencias estoy seguro que sí aparecerán las mentadas notas.