Por Lupépera, la más lépera.
Te escribo la presente, esperando que estés muy bien, mi vida, que yo también, luego, paso a decirte lo siguiente: Fíjense que hace días por la mañana y después de haberme aventado un cochomil en el mercado Juan Escutia, con mis todavía amantes los Barraganes, me fui a dar una vueltita por la plaza de armas de mi lindo Tepic. Andando pendejeando a la vuelta y vuelta por la plaza, que me encuentro a un ex novio mío, a quien le ayude a hacer su primera comunión cuando estaba chavito. ¡Huy que tiempos aquellos! Cuando yo andaba de vieja sarampiona y nomas agarraba pubertos inexpertos. Bueno, el caso es que luego de la clásica entrevista previa al acostón, me invitó a un hotelito de paso, de esos que casi no hay en el centro de Tepic, y en cuanto entramos al cuartito me besa tan fuerte y me muerde los labios que hasta pensé que se me iban a explotar los implantes de colágeno. Entonces me acarició el pelo y que se me salen unas extensiones que traía. Después tomó mi cara entre sus manos, hasta que le tuve que pedir que no lo hiciera más, porque me estaba aplastando el bótox, además, que mis pestañas postizas se le quedaron pegadas en la nariz. Luego se puso aacariciarme las piernas y lo frené, porque me acordé que no había tenido tiempo para depilarme los pelotes. Al tratar de detenerlo, se me salieron dos de las uñas postizas. Después le entró un arrebato de lujuria impresionante y me abrazó tan fuerte que un poco mas y se le quedan mis prótesis de las nalgas en las manos y casi me revienta los implantes de silicona de mis chichis. ¡Andeles! que luego, muy romántico el hombre, se puso a tomar una bebida en mi zapatilla, y que se me andaba ahogando. Porque se tragó el corrector del juanete que estaba adentro y casi se me muere el pendejo. ¿Puedencreerme que me dejó desvestida y alborotada y se largó? Para mí que se volvió puto el cabrón. Y es que con esto quiero decirles que llegando a la edad de los tas (treintas, cuarentas, cincuentas) el mantenimiento, engrasado, sopleteado, alineación y balanceo que nos tengamos que hacer, sobre todo las muchachonas como yo, son necesarias para continuar dando servicio de primera calidad. Acuérdense que la edad es solo un factor psicológico, pues el físico, es el que no esta de acuerdo con nuestra actitud de jovencita. Seamos más responsables de nuestra salud tanto mental como física para no meternos en estos aprietos vergonzosos. Una como quiera, las criaturas Cualquier información relevante que deseen que se anuncie muy al estilo de doña Lupépera, háganmela llegar a este correo y con gusto la haremos parte de mis chismes informativos: lupepera@gmail.com