Por: José Ma. Narváez Ramírez.

Por algo dicen que es de hombres aceptar la derrota y de sabios prepararse para la siguiente ocasión.

O sea que el que ganó, ¡buena y se la llevó! y el que perdió, no le queda otra que resignarse y analizar correctamente las causas que lo llevaron al desastre, para tratar de no volver a cometer los mismos errores.

Pueden salir mil y una versiones o comentarios que supongan las causas del descalabro, pero hay quedan como simples razones por haber perdido y ante la jornada negativa se tiene que aceptar el intento fallido.

Pero existen entes que por ningún motivo admiten la pérdida y alegan, despotrican y nunca se darán por derrotados, tratando más que nada de dejar por asentado que ellos presentaron gaita de ganadores y por consiguiente se llevaron el gane, aunque se les demuestre todo lo contrario.

Y por ahí entre el pueblo van reptando, arrastrando su negatividad tratando de inocular inútilmente su viscoso veneno expresando sus personales opiniones, fuera de contexto, para tratar de justificar su estrepitoso e inexistente triunfo.

El ganador inicia una nueva etapa para la que se ha venido preparando con antelación y en la que, por desgracia, tratará de seleccionar y escoger entre un sinnúmero de presuntos candidatos a quienes sean los idóneos a ocupar los diferentes puestos, pero al final irán en ellos los que tengan su confianza.

De ahí se viene la cargada, entre la que se tendrá que poner muy abusadillo el elegido, para ejercer su cargo lo mejor que pueda, y los que están en posición de ahuecar el ala empiezan a mover todas sus influencias para conservarse en el puesto.

Igualmente vienen los acuerdos y componendas entre el gobernante electo y sus achichincles, y de primas a primeras veremos muy orondos y lirondos a quien menos nos imaginábamos. Así es y ha sido siempre.

Por lo que Control Señores Control que ¡no panda el cúnico!, porque después ¿a quién le echaremos la culpa? Acuérdense del movimiento de los polis des-cuidadores del orden que se llaman defraudados con la lana del FONACOT; de los embutes y cochupos con los de los giros negros; de igual forma con los abogánsters, emepés y demás caterva de ratones; con el bónche de reyes y reinas de la sinecura que están enclavados en el sindicato de burócratas (wevones, pegados a la ubre de los presupuestos) comandados por la nueva diputada Águeda y su gente armadaa no trabajar sin descartar a los del SIAPA, y a los de Aseo y Limpia (zafando a los de las brigadas), pero sí incluyendo a los de Salubridad

En fin, ¿para que los contamos si usted ya los ubica?