*Ni por enterado se da el jefe de obras públicas, Pedro Medina

José María Castañeda

SANTIAGO.- Varias han sido las personas que nos han abordado en donde quiera que nos encuentran para pedirnos que seamos el medio para hacerle saber al presidente municipal Sergio González García, que le ordene a su jefe de obras públicas Pedro Medina, que a la mayor brevedad mande a su equipo de trabajadores a bachear las calles de la ciudad.

De sobra es sabido que al entrar el temporal de lluvias de inmediato las calles de la ciudad son las que mayormente resienten el temporal, y es que el pavimento se deteriora al extremo de crear enormes baches que de inmediato deterioran las suspensiones de los vehículos además de que las llantas también acusan los efectos al hacérseles enormes bolas al neumático lo que provoca que el conductor de la unidad parezca que en lugar de ir tripulando un carro, ande arriba de un brioso toro en el redondel de una plaza de toros por tanto brinco.

Pero eso no es todo además del deterioro natural del pavimento en algunas calles mucho tienen que ver los trabajadores del sistema de agua potable y alcantarilla, ya que al realizar el personal del Siapa, un trabajo de servicio de drenaje estos hacen la excavación concretándose a volver a rellenar la zanja con tierra por lo que al hundirse esta debido a la humedad aquello quede como una trinchera de guerra, en campo de batalla, Por todo lo anterior señalan los denunciantes es necesario que don Pedro Medina, jefe de obras públicas se ponga las pilas y que ordene un programa de bacheo, y que no salga con que no hay pavimento, cuando debido a la experiencia que ha adquirido al trabajar en Obras Publicas por más de seis años, lo menos que debió de haber hecho es tener un guardadito de asfalto, para la temporada de lluvias, que es cuando mas se necesita y es que los hoyancos están a la vista lo mismo en las colonias de la cabecera municipal, que en el primer cuadro de la ciudad y ni modo que todos lo sepamos menos el funcionario extranjero que tenemos aquí en Santiago: primera llamada.