Bazar Casanova y Tomateros de Cañada

Por José María Castañeda

SANTIAGO.- Teníamos mucho tiempo que no nos pasábamos un dominguito beisbolero debido a la enorme chamba que tenemos y que lo mismo compaginamos en el ejercicio de nuestro oficio de emborrona páginas, que en nuestra actividad como productores de fríjol que tanto nos apasiona.

Por eso al enterarnos que los juegos 3 y 4 de la serie final entre los equipos Tomateros de Cañada del Tabaco, que dirige Mauricio Medina, y Bazar Casanova, de Sentispac, serviría de marco de despedida del chamaco Luís Miguel Águila, quien se ausentara un par de meses del municipio para acudir al mundial de béisbol juvenil, nos dimos tiempecito para acudir al viejo inmueble de la calle Nicolás Echevarría y México, a nuestro arribo fuimos invitados por los cronistas de deportes para que los acompañáramos en la crónica del juego disfrutando de unos capuchinos, que por el calor que estaba haciendo nos supieron a gloria, disfrutando a la ves de la compañía del viejo deportista Alfredo Montes Cordero, cuya conversación siempre es amena y chispeante aderezada con alguno que otro mitotillo de esos muy comunes en Alfredo quien no por algo junto con Enrique Macedo, son miembros distinguidos de la calle Bravo, brava la llaman ellos, pero eso era pecata minuta lo bueno estaba por venir.

El primer juego careció de garra deportiva ya que los Tomateros con el manager jugador Mauricio el Cholo Medina, en la lomita y con el bateo siempre oportuno de Pablo el burro Virgen, hicieron que los peloteros del equipo bazar Casanova parecieran parvulitos al caer al son de 11x1, al concluir el juego Alfredo Montes, se fue a su casa un poco alumbrado por los capuchinos ingeridos, mientras que este aporreateclas decidió quedarse a presenciar 3 entradas del segundo juego a sabiendas que el pitcher por Bazar Casanova, iba a ser Isaac Jiménez, y vaya que no fueron 3 entradas las que presenciamos sino todo el juego mismo que estuvo de controversias ya que comenzó ganando Cañada, al hacerle 2 carreras tempraneras al zurdo de la calle Amado Nervo, sin embargo sus compañeros comenzaron a despertar haciendo 4 carreras por lo que con la pizarra al fondo del parque marcando un 4x2 a favor del equipo de Sentispac. La porra de ambos equipos comenzó a caldearse con palabras no aptas para menores haciendo la aclaración de que la porras estaba formada por puras mujeres, por lo que este servidor cuando menos creyó que las cosas no iban a pasar de simples mentadas de madre, y de decirse unas a otras viejas podridas, nadie me lo dijo yo las escuche, sin embargo en la quinta entrada una morena chaparrita de la porra de las tequileras de Sentispac brincó como los gallos, -gallinas finas creo que es la palabra correcta- al pasillo llamando a su rival a que dejara la grada donde se encontraba sentada para en el pasillo del estadio darse creo que los chamacos dicen trence.

Cosa que aceptó una mujer de piel blanca quien como si fuera luchadora de la tripe A se le aventó a su rival desde la primer grada enfrascándose ambas en jalones de greñas, y aventones mientras que Octavio Santana, y Raúl Palacios, no hallaban si agarrar las computadoras que había sobre la mesa de o si buscaban un lugar seguro para resguardar su integridad física, debo señalar que este servidor pesa poco más de 120 kilos, por lo que se me hizo fácil tratar de separar a las rijosas quienes en uno de tantos aventones a punto estuvieron de mandarme al terreno de juego con las patas parriba, por lo que después de varios intentos cuando por fin se conciliaron los hechos Raúl Palacios, pretendía cobrarme los daños al ball stop y es que el ángulo que refuerza la malla ciclónica se arrancó de su base debido al empujón que recibí por parte de las féminas, considerando que después de un pleito a cuchilladas a media noche, no hay cosa más fea que un pleito de viejas, finalmente el juego pudo continuar ganando Bazar Casanova el juego del honor tinto en sangre al marcar la pizarra un 6x5, quedándonos un rato más luego de que concluyera el juego disfrutando de los capuchinos y comentando las incidencias del encuentro tanto arriba en el graderío como en el terreno de juego, por lo que de la que se perdió el amigo Alfredo Montes, ya que hubiera aumentado su acervo cultural mismo que le hubiera servido para hacerle honor a su calle Bravo (a) por aquello de la lengua.