Por Óscar Verdín Camacho


Mireya Sosa Torres, quien era jefa del departamento de Recursos Humanos del Instituto Tecnológico de Tepic, asesinada el pasado 13 de mayo, contaba con por lo menos dos seguros de vida en los cuales el mayor beneficiario era su esposo, José Eliut Pérez Ponce, actualmente sometido a juicio como presunto responsable del citado homicidio y recluido en la penal de Tepic.

La documentación que confirma la existencia de ambos seguros de vida motivaría que el caso continúe en investigación, aunque Pérez Ponce se encuentre preso.

Pese a que el maestro de matemáticas de una escuela secundaria en Xalisco ha negado relación con el asesinato de su esposa, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) sostiene que sí participó en los hechos aunque habría buscado coartadas para justificar que estaba en otro sitio.

De acuerdo con información obtenida, José Eliut aparece como beneficiario con un 100 por ciento del dinero en uno de los seguros que su esposa tenía, mientras que en el otro fue anotado con un 40 por ciento. El restante 60 por ciento está dividido en tres partes iguales para sus menores hijos.

A más de dos meses del crimen, producido con ataque de arma blanca y que ocurrió en calle Rosamorada número 70 de la colonia Morelos, en Tepic, fuentes de la PGJ no descartan que en la muerte de Mireya Sosa Torres, de 37 años de edad, pudieran estar más individuos implicados.

Se cree lo anterior porque la escena criminal fue alterada, con limpieza de sangre en diversos puntos de la casa. Aunque el cuerpo fue encontrado en el baño, no se descarta que el homicidio haya ocurrido en otra parte de la finca.

La existencia de los dos seguros de vida –cuyos montos no han sido revelados- ha despertado la interrogante sobre si tendrían relación con el desenlace fatal. Si ello fuera así, se estaría en un caso comúnmente llamado viudo negro.


CONVIVENCIA CON NIÑOS


En el mismo barrio donde vivían Mireya y José Eliut, de 36 años, radican los padres de éste último, por lo que los tres hijos de los primeros, niños aún, han crecido cerca de ellos.

Por ello, a raíz de la muerte de la jefa del departamento de Recursos Humanos del Tecnológico, los niños quedaron bajo la tutela de los abuelos paternos.

Ello motivó el inicio de un juicio en el Juzgado Segundo Familiar del Tribunal Superior de Justicia, que decidió que los niños convivan con familiares de su mamá los días sábado y domingo, cada dos semanas.