Por Óscar Verdín Camacho


En el llamado canal El Sabino, para agua de lluvias, que cruza por la colonia Peñita y que más adelante avanza por la Caja del Agua y sigue por Ciudad del Valle y otras colonias hasta desembocar en el río Mololoa, hay añejos problemas de seguridad que se han vuelto comunes para todos aunque nadie parece prestarles atención.

A pesar de la fuerza del agua durante las tormentas, en varias calles que atraviesa el canal no hay barandales o pasamanos de seguridad, o bien los existentes casi están a ras del suelo, por lo que resultan poco seguros.

La altura es de al menos tres metros de la calle hacia el fondo del canal.

Habitantes de la calle Higueras, en la colonia Peñita, que viven muy cerca del canal explicaron que en esa zona el nivel del tuvo de drenaje quedó abajo y no llega a desembocar a uno más grande, por lo que con frecuencia hay malos olores. Frente a ello, hay quienes optaron por dar salida al drenaje hacia el canal, a pesar de que sólo es para agua de lluvias.


Siguiendo la ruta del canal, a la altura de la calle en la colonia Menchaca, hay un puente pero en uno de sus lados no hay barandal de seguridad. A pesar de que el problema ya tiene muchos años y todos los días pasan niños y adultos junto al precipicio, nadie ha tenido la iniciativa para la colocación de pasamanos.

Si se dice que hasta después del niño ahogado se tapa el pozo, el citado lugar parece un buen ejemplo de que habrá que esperar que alguien caiga al fondo del canal para colocar un barandal.

Una situación similar se repite en la avenida Insurgentes frente al cuartel de bomberos, por donde sigue la línea del multicitado canal. Comerciantes de la zona afirman que desde que recuerdan no hay pasamanos en el extremo por donde sale el agua que cruza Insurgentes. Caer durante una tormenta significaría ser arrastrado con facilidad.

Así, lugares de considerable riesgo –y más en temporada de lluvia- continúan a la vista de todos, vecinos como autoridades, pero sin que se tomen medidas para darles solución.