Por: José Ma. Narváez Ramírez.
Maestro: José Inés Enríquez Ledesma
(PARTE II de IV)
Jazzcando la Idea inició como el taller de Jazz de la Universidad Autónoma de Nayarit, buscando, el cobijo de una institución en el sentido de promover y difundir esta corriente que iba iniciando.
El apoyo del Maestro Roque García, fue muy importante, como todos saben el fue el fundador de la Escuela de Música en la UAN, la primera escuela formal, ya con un programa académico, aunque no existía ante la SEP y muchos hablaban que no existía, ¡No!, sí existe, porque desde mi punto de vista, la acreditación de un programa, la acreditación de una calificación, de una licenciatura, es muy relativa y a la vez independiente de la capacidad de generar el conocimiento y aun más, de aplicarlo. Existe gente que puede hacer mejor el trabajo, es decir, algunos modelos educativos, para mi punto de vista, están mal desde que hacen un examen en donde quieren que todo se aprenda de memoria cuando lo más importante es la aplicación, el cuestionamiento y la experiencia de cómo hacer bien las cosas.
Entonces, el Maestro Roque, significó algo muy importante porque el creó la Escuela de Música, en donde llego, se me abren los ojos y las puertas increíblemente a cosas que yo intuía pero bueno, que a partir de ahí, pude llevar de una manera más sistemática a la práctica, además de que la figura del Maestro Roque –un pianista increíble-, que le poníamos una partitura de órgano a cuatro pentagramas, y los leía a primera vista, aparte creador, arreglista, compositor, era el Director, nos daba clases de solfeo, para mí es una gran figura de la música, un gran ejemplo a seguir, y yo muchas veces le preguntaba, -porque siempre de joven tiene uno esa inquietud-: Maestro, porque no se fue usted a Europa, a tocar conciertos –y me dice el Maestro Roque, así de sencillo como es en su modo de ser-: Bueno, si yo me hubiera ido, tu y la escuela no estarían ahora aquí.
Entonces comprendí la importancia de la gran labor musical y educativa del Maestro, aunque el no fuera un pianista famoso y que pudiera haberlo sido, aunque el no tuviera un reconocimiento a nivel internacional –que pudo haberlo tenido-, él había hecho un trabajo, creo más importante y más generoso. Él correspondió a una época, así como nosotros lo vemos desde otra óptica porque venimos de otra época, al igual que nuestros alumnos, van a revolucionar esto y aquí estriba algo especial, los alumnos somos y son –los nuevos pues- como una extensión, como una evolución de nosotros mismos, así tenemos que verlos, no como una competencia ni otra cosa, si ellos llegan a otros niveles es porque nosotros hicimos bien nuestro trabajo.
Nosotros, Jazzcando, en 2003 nos consolidamos cuando obtuvimos una beca de la UAN, que consistía en presentarnos seis veces al mes y se nos pagaba cada presentación, esto fue algo muy importante porque de otra manera no se pueden consolidar este tipo de grupos, si bien es cierto, siempre nos hemos dedicado también a la música popular como una forma de subsistir, de ir a buscar una boda, una fiesta Muchos músicos de otra elite lo ven mal, dicen que eso no lo pueden hacer los músicos de escuela, pero yo creo que no, grandes músicos de todas las épocas han hecho y tocado música por encargo y para lo popular, sin embargo han sido grandes porque han sabido plasmar toda esa conjunción de lo popular y lo académico con su gran intelecto y genialidad. Creo yo que la música es para eso, para compartirla, para disfrute, y no es solamente para decir, bueno soy el mejor, estoy compitiendo eso que lo diga el público; es parte de nuestro contexto; me decía uno de mis alumnos: Oiga Maestro, imagínese si usted hubiera nacido en Nueva Orleans. No, -le contesté- y si hubiera nacido de color en la época en que eran esclavos los negros. No, -me dijo- si hubiera nacido en la cuna del Jazz, usted, con todo su talento, hubiera sido todo un señor jazzista. No, le repliqué, una vez me dijo otro músico, ¿qué hubiera pasado si Mozart nace en este tiempo? -Pues no sería Mozart, sería otro –como decimos coloquialmente- un Pedro Aguayo cualquiera, las cosas y las personas en su tiempo y en su lugar, y somos lo que somos por eso, por el tiempo, por nuestro contexto, por el lugar y por nuestras decisiones, le dije.
Llegó el momento en que salí de la Escuela de Música e inmediatamente comencé a dar clases en el mismo plantel, por indicaciones del Maestro Roque. Siempre me gustó dar clases porque cuando era alumno disfrutaba de explicarles a mis compañeros lo que veía de otra manera, porque eso es nada más; pienso que cuando una persona hace algo más sencillo es porque puede verlo así, y ese es el truco, y lo puedes enseñar, en eso estriba el poder avanzar más fácil; la diferencia es hacerlo y tener una visión de ello de esa manera.
Entonces, yo salgo de la escuela, ya estoy dando clases, así me doy cuenta de que no hay una cara y un público para el Jazz, y me digo ahora qué voy a hacer, entonces ví que una parte muy importante de nosotros los artistas, es el desarrollo cultural o la promoción y difusión cultural, como tal y en ese sentido es que comienzo a promover conciertos, a promover festivales, a involucrarme en la organización de estos eventos –que no es nada fácil, ahí se da uno cuenta-, o sea como quien dice me subo al barco de la promoción y difusión cultural y ya me empiezo a marear, diferente a cuando nomás veía de abajo solo criticando, no! ahora me doy cuenta de cómo están los vientos, las mareas y todo, y estonces ahí empiezo (recuerdo que al asistir a reuniones para la creación del el marco jurídico para lo que era el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes) en ocasiones no era invitado y me colaba y participaba, y si había una presentación de un libro, una obra de teatro o un evento de danza, ahí estaba, en todo. Eso enriqueció mi parte musical, el convivir con las otras áreas, con otros artistas, era mi mejor camino para desarrollarme en mi contexto, que es difícil como Nayarit, en este sentido. Así que empecé a pedir mi oportunidad para trabajar, iba y atendía algunos proyectos pero pues no, todavía no hay plazas, no hay presupuesto, sin embargo desde 1997 estuve en el Gobierno del Estado dando clases en la Escuela de Superior de Música, y ya en el 2003 tuve la oportunidad de entrar a la promoción y difusión en un programa que se llamaba Programa de Desarrollo Cultural Municipal, programa que llegó por primera vez aquí al estado, subsidiado por CONACULTA, era para crear fondos tripartitas para proyectos culturales. (Continuará)
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