*Al Pelón Alfaro lo amenazaron con una pistola por querer correr el ganado de su parcela
José María Castañeda
SANTIAGO.- Héctor Villela Estrada, manager de equipos de ligas infantiles y juveniles de béisbol tronó materialmente contra dos ganaderos de la cabecera municipal quienes sacan a pastar sus vacas al potrero que tiene la familia Rodríguez Verduzco, esto al poniente de la ciudad justo en donde se encuentran las instalaciones de la unidad deportiva.
La molestia del manager de béisbol, y de algunos padres de familia es porque ellos mantienen en optimas condiciones el campo deportivo donde practican tarde a tarde el llamado rey de los deportes, sin embargo el ganado suelto se mete al campo deportivo ocasionando el deterioro del campo con las afiladas pezuñas de los animales vacunos sin que su propietario se digne en sacarlo del lugar. Héctor Villela, argumenta que el ganado se mete por la parte donde se encuentra caída la malla ciclónica, misma que constantemente reparamos pero que el ganado con su peso vuelve a tirar para meterse al campo a pastar.
Por su parte el Pelón Alfaro, quien es el responsable de cuidar la unidad deportiva en este sexenio, señaló la mañana de ayer que el, le llamó la atención al dueño del ganado una persona de apellido Coronel, y otra de apellido Mejía, pero que ambos son de pocas palabras y uno de ellos le sacó una pistola, amenazándolo de muerte tan solo porque le dijo que sacara sus animales de la unidad deportiva y que los cuidara, que no se metieran porque corría el riesgo de que las autoridades municipales trasladarán los animales que hacen daño al rastro, para que su propietario pague una multa por sacarlos y que de esa forma se siente un precedente.
Eso bastó dijo el Pelón Alfaro, para que me sacara el cuete a la vez que me decía atrévete a agarrar mis vacas y vas a saber para que se usa esto hijo de la $%&.
Y pues la queja del instructor de béisbol Héctor Villela Estrada, es para que los ganaderos que sacan a pastar sus reses en el lugar antes indicado tengan más cuidado, ya que el arreglo del campo de juego es labor que hacemos nosotros junto con los padres de familia, con el afán de que los niños puedan jugar sin el riesgo de lastimarse con alguna corcholata, cuyas aristas pueden rasgar la piel de un menor, y que sobre todo no tenga el riesgo de fracturarse una extremidad al caer en uno de los pozos que dejan los agujeros debido a las pezuñas de los animales, puntualizó el declarante.