Por: José Ma. Narváez Ramírez.

SU PASIÓN: LA MÚSICA.

Maestro: José Inés Enríquez Ledesma.

PARTE III DE IV)


Ahí comencé, al año yo ya había hecho mi proyecto para impulsar al Jazz y creamos con toda la gente que integramos un equipo de trabajo en lo que era el Consejo de Cultura el 1er., Festival Nacional de Jazz, JUEVES JAZZ, trajimos a grupos notables como el de Eugenio Toussaint, que ya murió hace como unos seis meses, lamentablemente a los 55 años, vino aquí cuando cumplía los 50 años, fue arreglista de Paul Anka, de Maná y Francisco Céspedes. Con un programa de radio, como medio, tocábamos música de Maná con arreglos de Toussaint y otros arreglistas jazzistas y entonces les explicábamos como la música que oyen los chavos, la gente, la música popular, está tocada y arreglada por esos grandes compositores, y entonces les mostramos el producto de estos grandes compositores, en su máxima expresión de intelectualidad, las similitudes y la ventaja de que pudieran evolucionar los escuchas en sus terrenos; teníamos entonces un programa de radio, teníamos también conciertos cada mes, porque habia que hacer promoción.

Recuerdo que en 1999 vino a Nayarit el grupo de jazz Astillero y solamente habían 55 personas ocupando los asientos en el Teatro del Pueblo, hacía 20 años aproximadamente vino también Joao Henrique (el brasileño), y tuvo 40 personas en el teatro del Seguro Social ¿Qué teníamos qué hacer? Promover No teníamos que difundir solamente, ahí estriban las líneas, las diferencias, difusión o promoción Ahí está la cosa importante, cuando vas a difundir algo que no interesa a la gente, lo que teníamos qué hacer era interesarlos primero, como lo dictan las tres estrategias de la publicidad: que te llame la atención, te interese y te convenza, para que lo compres. Entonces ahí fue donde le dimos al clavo, para el año 2006 teníamos al mismo Astillero con l,555 personas, en el Teatro del Pueblo, Ali Chumacero. La diferencia la hizo pues, las estrategias de promoción y difusión que se hicieron.

Para ese entonces tomo el Festival Amado Nervo, cuyo presupuesto era de millón y medio de pesos, ya tenía cinco años el Festival con el mismo presupuesto y CONACULTA aportaba más o menos 200 mil pesos.

Entonces continuamos con la búsqueda de incrementar los presupuestos y para el 2008 contamos con 3 millones de pesos y con una aportación de 2 millones de CONACULTA. Para el 2009 se incremento el apoyo a 5, millones ochocientos mil pesos por parte de CONACULTA. Obviamente que esto se logró con el trabajo de mucha gente tanto artistas como promotores culturales.

Fueron buenos los beneficios presupuestales pero aparte también teníamos que ver y crecer en los objetivos, estrategias y mecanismos de evaluación Como lo decíamos, cómo crear un público, cómo generar interés y todo eso Entonces creo que el desarrollo cultural como intervención social, como una forma de aportar e incidir en los procesos naturales de la comunidad, como son los gustos, como poder propiciar los consumos culturales yendo también a otras manifestaciones no solamente a los comercial, lo que la radio y la televisión nos da a creces, sino poder dar cabida a toda la producción artesanal, artística, obras de nuestros poetas, de nuestros músicos, de nuestros compositores, de nuestros bailarines y artistas plásticos y visuales ¿cómo poder hacer que todas esas manifestaciones y productos culturales puedan ser consumidos? Lo mejor: cómo poder hacer que eso implique una mejora en la calidad de vida de cualquier ciudadano, digamos en su salud, simple y sencillamente alejarlo de condiciones vanas de entretenimiento, como dijera Desmond Morris, del sexo ocupacional que nos encierra en nuestro propio Zoo Humano, que el desarrollo cultural nos pudiera alejar de fumar un cigarro, de las drogas y cualquier actividad perjudicial a nuestra especie.