Por Zeferino Ramos Nuño.

Y LO QUE SON LOS FESTEJOS DEL BICENTENARIO.- No cabe duda de que nuestros gobernantes son bipolares (y a lo mejor todos los nayaritas y todos los mexicanos), porque verá usted, amable lector: Nuestras autoridades dan bandazos extremos y giros de 180 grados. Apenas va a cumplirse un año, en que con desfiles fastuosos, inauguraciones de columnas, sorprendentes y admirables luces de rayos láser, cambios de nombres de calles y avenidas, con la única finalidad de dar honor y celebrar a los héroes que iniciaron la revolución independentista contra lo corona española, y que nos dieron patria.

Claro que en esta colaboración no voy a comentar nada sobre la confusión imperante en la mente de muchos de los insurgentes, como el mismo Miguel Hidalgo, quien al grito de Viva Fernando VII, mueran los gachupines, encabezara la mañana, muy de mañana, del 16 de septiembre de 1810, la rebelión que después siguieran tantos y tantos héroes conocidos y otros muchos más, desconocidos, que murieron por el ideal de independencia, unión y religión.

Hoy solamente quiero hacer notar que, por acuerdo de Cabildo, se inician formal e institucionalmente, los festejos que celebran un nombramiento, que en la actualidad a nadie le interesa se haya dado o no, puesto que ya no vivimos en un régimen monárquico, en el que toda población o ciudad se sometía a la voluntad del monarca y agradecían los favores que éste les concedía. En la actualidad, no creo que haya más de diez ciudadanos de la NOBLE Y LEAL CIUDAD DE TEPIC, que entienda ese título, el de noble y leal, otorgado por la corona al, hasta entonces, Pueblo de Tepic. Ahora somos más democráticos, y la diferencia en los nombres entre pueblo, poblado o ciudad, es otorgado en razón del número de habitantes, y no por otras razones.

Pero volvamos la vista a la celebración que ahora se proponen vitorear las autoridades municipales de Tepic. Nos dicen que celebraremos, el próximo día 3 de agosto, el otorgamiento de la Cédula Real, concedida por el Consejo de Regencia, en ausencia del Rey Fernando VII, quien se encontraba preso en Valencay, Francia, por Napoleón, Cédula que manifestaba: a los leales habitantes de Tepic, en Nueva España, (por) lo grato que le han sido sus servicios, y la particular atención que les han merecido sus esfuerzos dirigidos a establecer la tranquilidad pública en aquellos países, decreta conceder, como por el presente conceden al pueblo de Tepic, el título de Noble y Leal Ciudad de Tepic, y que los oficios concejiles que restan para la formación de su Ayuntamiento, sean nombrados por esta primera vez. Por cierto, la tal cédula llegó a la Ciudad de México el 4 de septiembre de 1812, a Guadalajara el 7 de enero de 1813 y doce días después, el 19 de enero, por fin, llegó a Tepic.

O sea, hablando claro para que nos entendamos, que el famoso título o nombramiento de leal y noble Ciudad, a Tepic, por los servicios y esfuerzos dirigidos a establecer la tranquilidad, no son otra cosa que, hacer un pago a los habitantes que habían luchado contra el movimiento insurgente, una retribución por haber fusilado, aquí en Tepic, a los insurgentes que lucharon y apoyaron al Cura José María Mercado, quien había sido nombrado por el Cura Hidalgo, desde Guadalajara, Comandante en Jefe de las divisiones y tropas que a su nombre se encontraban en esta región. Una gratificación por la muerte del Cura José María Mercado.

Así, el 31 de enero de 1811, en el Puerto de San Blas, a los primeros disparos de los conjurados, cayeron muertos los valientes Don Joaquín Romero y el indio Leonardo, siendo recibidos en los brazos del Cura Mercado, quien, después de estrecharlos amorosamente contra su seno, siguió combatiendo con denuedo. Derribada una de las puertas, cayó en poder de la chusma el Comandante Matemala, quien luchó hasta morir como hombre leal y pundonoroso. Quedaba el denodado Cura Mercado, pero qué podía hacer contra una multitud de traidores desalmados que a la voz de Verdín gritaban furiosos: No matéis a Mercado; cojámosle vivo para ahorcarlo! Mercado escuchó esa terrible sentencia, y procurando cerrar violentamente todas las puertas, se dirigió a una ventana que daba a un profundo abismo y se precipitó en la oscura sima.

La importancia de la lucha de José María Mercado en esta región, se debía a que el gobierno realista, le había negado al territorio actual de Nayarit, entonces perteneciente a la Nueva Galicia, la siembra de Tabaco y haber cerrado el Puerto de San Blas a las rutas marítimas y al comercio proveniente de Filipinas y otros lugares, ocupaciones ambas, importantísimas para toda la región occidente de la Nueva España, y que causaron un enorme daño a la economía de toda esta parte del territorio neogallego.

Era, en resumen, un intercambio de favores: Tú me ayudaste a apaciguar a los insurgentes libertarios y yo te lo agradezco concediéndote el privilegio de nombrar al pueblo de Tepic, de ahí en adelante, como noble y leal ciudad. Así celebraban el sacrificio temprano de la vida del Cura José María Mercado.

LO QUE SON LAS COSAS El Cura de San Blas, Nicolás Santos Verdín, en su nefanda traición privó a la Patria de uno de sus mejores guerreros. Veneramos a los insurgentes, pero aplaudimos a quienes los sacrificaron y, a cambio de sus vidas, nombraron Ciudad Noble y Leal, a la actual capital de nuestro Estado. Termino citando al historiador Rafael Anzures, que así habló de José María Mercado: Si Mercado hubiera vivido más tiempo, tal vez hubiera igualado a Morelos en el arrojo y en la astucia. Descubrámonos la cabeza ante la figura del héroe Don José María Mercado, y enseñemos a nuestros descendientes a que, cada año, cuando celebren la iniciación de nuestra Independencia y vitoreen a Hidalgo, consagren también un recuerdo al inmortal Cura de Ahualulco, digno émulo de los valientes guerreros de la antigüedad.

Nota: Muchos de los datos y fechas aquí anotadas las tomé del libro La lucha por la Independencia en Nayarit 1810-1821 de Don Pedro López González.