*Nayar Mayorquín perdió hasta con los votos nulos
Por: Ángel Salas Bernáldez
El garrotazo recibido por el Partido Revolucionario Institucional no se redujo a perder solamente la presidencia municipal a manos de Acción Nacional, sino que además, por si fuera poco, será minoría en el XVIII Ayuntamiento que entrará en funciones en septiembre próximo. Con este saldo trágico para el priísmo compostelense se rompe una larga y nutrida presencia tricolor en la vida política de Compostela. El Partido Acción Nacional, gracias a los votos obtenidos en todo el territorio municipal tendrá 7 sillas en la mesa de Cabildo, por 5 de los tricolores. La repartición del pastel quedó de la siguiente forma: los regidores panistas son Jorge Eduardo Gómez Gómez, Saúl Michel Piña, Luis Estrada Figueroa Ibarra, Luis Manuel Ortega Benítez, Florencio Mayorga Martínez, Rosa Guillermina Dueñas Joya y Rosa Mirna Mora Morán, además del presidente municipal. El PRI estará representado por Jesús Razura Madrigal, Francisco Javier Monroy Ibarra, Carlos Cuevas Salcedo, Espiridión Bañuelos y por David Zepeda García. A excepción de unos cuantos la mayoría, por lo menos en la totalidad del territorio municipal, son unos ilustres desconocidos, y otros meros arribistas que en algunos casos tuvieron que comprar votos para poder llegar al cabildo, pero a todos habrá que concederles el beneficio de la duda para que comiencen a trabajar tal como lo prometieron en campaña. Destaca la llegada del perredista Braulio Enrique Gómez García, de la Peñita de Jaltemba, pues el contador público ya fue anteriormente regidor, y que en el reciente proceso electoral también contendió por la presidencia municipal, siendo lo único que alcanzó a rasguñar el Partido de la Revolución Democrática. Quien en esta ocasión no tendrá ninguna representación en el cabildo es el Partido del Trabajo, que aunque presentó algunos buenos candidatos no tuvo los recursos económicos y de logística que presumieron el PAN y el PRI y en menor medida el PRD. Entonces, con el azul como color predominante en el cabildo, ahora la población espera que no se repitan aquellas clásicas guerras intestinas que mucho dañaron en su momento a Compostela, aunque en esta ocasión la ciudadanía ya está decidida a no permitir que un puñado de hombres y mujeres antepongan sus intereses partidistas y personales por encima de los del pueblo. Eso se acabó.