* El enfrentamiento de anteayer terminó con la tranquilidad que distingue a municipios del sur del estado.


Por Óscar Verdín Camacho


El miedo que ha dominado en las últimas horas a los habitantes del municipio de Ixtlán del Río y sus alrededores no es para menos, puesto que el enfrentamiento que sostuvieron elementos del Ejército con narcotraficantes es el primero que ocurre desde que a principios del 2010 inició la guerra entre organizaciones criminales, en disputa por el control de la droga en el estado.

El sur del estado que comprende municipios como Ixtlán del Río, Ahuacatlán, Jala y Amatlán de Cañas se ha distinguido precisamente por ser una de las zonas donde ha habido pocas muertes por enfrentamiento o ejecución.

Un dato extraoficial: al primer día de julio, este reportero contabilizó 348 homicidios violentos en el año en el estado, de los cuales sólo tres habían ocurrido en el municipio de Ixtlán del Río y uno en Ahuacatlán, mientras que Jala y Amatlán de Cañas no reportaron decesos de ese tipo. Es decir, el número de asesinatos intencionales es mucho menor en comparación a otras partes del estado.

Durante el año pasado -se insiste, según el conteo extraoficial- Ixtlán del Río sólo presentó una muerte intencional, dos en Ahuacatlán, en tanto que en Jala y Amatlán de Cañas no se reportaron casos.

Durante el enfrentamiento del miércoles, que duró al menos una hora, no sólo fue el primero en Ixtlán del Río –ojalá sea el último-, sino que se estrenó con una situación que no había ocurrido en otras partes del estado: la quema de un tráiler en la autopista Tepic-Guadalajara, por parte de los delincuentes, para intentar frenar el arribo de efectivos en apoyo del Ejército.

++