Por: Juan Fregoso
Acaponeta, Nayarit.-El presidente dice que sus pasatiempos son el deporte y la cultura. En cuanto a música se declara rockero, también le gusta lo clásico, ya ves que el rock and roll mezcla piezas clásicas o con sinfónicas. En lo que respecta a lectura me gusta mucho la filosofía, quizá porque mi alma, mi corazón y mis sentimientos van a encaminados a lo filosófico; no leo mucho, no tengo ese hábito, leo lo de medicina solamente, excepto algún libro de Alí Chumacero, de Nietzsche, pero tengo que reconocer que no tengo el hábito de leer un libro cada mes, que sería lo ideal, unos diez o doce libros por año, eso nos haría más cultos. Esta es una parte de la vida personal de Saulo Alfonso Lora Aguilar, narrada por él mismo.
El fracaso político
La entrevista va tomando el camino que se ha trazado el reportero, al abordar cuestiones políticas las preguntas se tornan algo incisivas, pero el doctor no las elude, contesta con aplomo, con firmeza, cuando se le inquiere porqué perdió el candidato del PRD, Rodolfo García Pardo, si contaba con el respaldo de la estructura gubernamental, es decir, que tenía todo para ganar y, sin embargo, no solamente perdió, sino que se ubicó hasta un tercer lugar.
Sobre el particular, el presidente dice que esta vez no se dieron las condiciones ni las circunstancias socioeconómicas y políticas de 2008, para obtener un buen resultado, en esta ocasión, recalca, esas condiciones estuvieron ausentes y por eso fue que perdió el candidato del PRD. Agrega que hay ciertos factores para conseguir el triunfo, ahorita lo que se me ocurre, es que cuando a mí me tocó participar, al PRI nunca se le había ganado y nunca creyeron que iban a perder, entonces el factor sorpresa que comprende muchas circunstancias, conmigo se dieron, sin embargo esta vez ya no hubo ese factor, al contrario, los priístas estaban alertas y sabían que había que invertirle mucho para poder ganar, y esa inversión se vio en las calles, sentencia.
Reconoce que en esta ocasión los priístas analizaron los factores de la derrota, la falta de unidad, entonces a pesar de las diferencias que existía entre ellos, buscaron unirse porque sabían que sólo de esa manera podrían salir adelante. Y esto está demostrado que para ganar una elección se requiere de la unidad, por ejemplo, si PRD-PAN se hubieran coaligado, estoy seguro que hubiéramos ganado nuevamente. No obstante, no se consolidó esa alianza, de haber sido así habrían sido otros los resultados, eso está comprobado estadísticamente, pero la falta de la coalición en el estado fue un factor que propició la derrota.
En relación a los comentarios que surgieron en el sentido de que el candidato perredista no recibió el apoyo suficiente de parte del gobierno, Saulo sostiene sin cortapisas que es aquí donde yo veo el problema, si creyeron que en mi calidad de presidente tenía que haberle dado dinero o estarle dando todos los recursos del Ayuntamiento, aunque fuera un candidato afín a mi gobierno, eso yo no lo iba a hacer; incluso a mi trabajadores en tiempos de elección les pedí que si iban a participar en política que lo hicieran, pero fuera del horario de trabajo, les aclaré que podían apoyar al candidato de sus preferencias y que no los iba a correr, porque sucede que los gobernantes cuando no hacen caso a sus indicaciones los despiden.
Si no hubo un triunfo actuando de esta manera, pero que en realidad si se dio, porque ahora la gente va a exigir a los nuevos gobernantes que no metan tanto las manos y menos con recursos del Ayuntamiento, dándoles millones de pesos del erario a sus candidatos. Por eso te digo, se perdió esta elección, pero paradójicamente hubo un triunfo enorme, porque la gente ya vota por otros partidos. Y, además, se vio que el PRI ya no arrasa como antes, cuando no había quien le pisará los talones, era muy difícil ganarle pero ahora el PAN quedó en segundo lugar, su candidato hizo un buen papel, entonces yo considero que eso es bueno; el hecho de que los contendientes sean varios, que no sea sólo uno, significa que ya no son monarquías y que hay un avance democrático, aunque no al cien por ciento.